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Un Sector Productivo bien informado sabe hacia adónde va

Nos preguntamos: ¿cuánto gana un país cuando los actores estamos bien informados?

Aquí lo ilustramos con el tema de los “aranceles” anunciados por Estados Unidos de América, cuya noticia tiene impactados a los sectores productivos del país.

El Ministerio de Comercio Exterior (COMEX) de nuestro país fue informado oficialmente del anuncio de aranceles del 10% por parte de Estados Unidos. “Inmediatamente, COMEX estableció una hoja de ruta para acercarse al sector privado y negociar con autoridades estadounidenses para mejorar las condiciones de acceso”.

Un sector productivo bien informado sabe para adónde va, no porque tenga garantías absolutas —nadie las tiene—, sino porque cuando conoce el rumbo de la política pública y entiende las variables que lo afectan o lo pueden afectar, puede planificar su negocio y/o empresa, de tal forma que le permita tomar decisiones ya sea de corto, mediano y/o largo plazo.

La información y/o estar informados es un insumo esencial en tiempos de incertidumbre. La diferencia entre un país que genera empleo y producción y uno que lo pierde suele estar en la capacidad de anticiparse mediante la planificación. Nadie le pide al Estado que resuelva todos los problemas de una empresa, pero sí se le puede solicitar que comunique con claridad lo que está sucediendo y por qué, especialmente cuando sus decisiones impactan a quienes producen, exportan, generan empleo y contribuyen con otras instituciones para sostener la institucionalidad del Estado.

Por eso resulta difícil de justificar lo que ha ocurrido durante los últimos tres años con la política cambiaria y la apreciación sostenida del colón frente al dólar. Más allá de cualquier discusión técnica, lo que el sector productivo ha sentido es la ausencia de un acercamiento con las autoridades del Banco Central de Costa Rica (BCCR), lo cual hubiese permitido tener un espacio donde la institución y los sectores productivos pudieran analizar en forma amplia los alcances de la política monetaria, así como la relacionada con la apreciación del tipo de cambio. Este acercamiento entre quienes producimos y quienes determinan las políticas económicas del país en materia de política monetaria nos facilita conocer acciones y espacios de la institución, a efecto de buscar soluciones conjuntas bajo los parámetros que determine el BCCR.

Tener este acercamiento nos permitiría a todos escucharnos y comprender lo que es posible y lo que no es posible en política cambiaria. Sabemos de la existencia de las leyes y los reglamentos que rigen la materia, esto haciendo eco de las palabras de don Róger Madrigal López, presidente de la Junta Directiva del BCCR, cuando dice: “Es crucial que el BCCR mantenga informado al sector productivo para reducir la incertidumbre, alinear expectativas y facilitar la planificación financiera y de inversión”.

Esta transparencia sobre política monetaria (tasas de interés) y cambiaria (tipo de cambio) permite a las empresas tomar decisiones estratégicas basadas en la inflación proyectada y la estabilidad financiera, mejorando la eficiencia y competitividad de nuestros productos de exportación” (Inf. Política Monetaria, pág. 85. Enero 2024).

En la misma línea del presidente del BCCR, destacados economistas y académicos subrayan que un alto nivel de información y transparencia en la política monetaria del Banco Central es crucial para la estabilidad y el crecimiento, ya que permite al sector productivo tomar decisiones fundamentadas. La confianza en las instituciones es vital para la cooperación económica.

Cuando esa comunicación está ausente o no llega de forma eficiente, lo que crece es la inestabilidad y la incertidumbre, y el “no estar informados directamente por la institución correspondiente” termina impactando las decisiones empresariales que aplazan inversiones, abren nuevos mercados, generan nuevos empleos, etc.

Dicho todo lo anterior, desde el sector productivo reconocemos y defendemos la independencia que debe existir entre las decisiones técnicas de la Junta Directiva del Banco Central (BCCR) y las decisiones del Poder Ejecutivo. Esa autonomía no es un capricho; es una garantía de estabilidad macroeconómica y un principio institucional que debe resguardarse. Pero precisamente porque respetamos esa independencia, resulta todavía más necesario que el BCCR fortalezca su comunicación hacia los sectores productivos. La independencia no puede convertirse en una muralla de silencio ni en una distancia que haga sentir a quienes producimos que no existe un espacio de análisis y escucha sobre la variable “tipo de cambio” que determina la competitividad de nuestros productos de exportación.

Explicada la experiencia con COMEX con los aranceles, nos preguntamos: ¿por qué no podemos aspirar a retomar esta experiencia, pero con las autoridades del BCCR? Un estándar similar de comunicación en un tema tan determinante como es el tipo de cambio. Lo que estaríamos solicitando es que el Banco Central nos ayude a buscar la forma de mejorar los mecanismos de comunicación, principalmente en materia de “tipo de cambio” a la hora de realizar la liquidación de divisas de exportación, ya que un país no construye ni sostiene la economía ni el bienestar de sus habitantes solo con estabilidad medida por indicadores; se construye y sostiene con la estabilidad de su producción, de sus exportaciones, con empleo formal y con una economía que no se apaga por falta de previsibilidad.

Por eso este llamado: el país necesita que ustedes, como Banco Central, se sienten con los sectores productivos —y analicemos técnica, periódica y transparentemente— el enfoque cambiario que tenemos actualmente y al que podemos llegar. Así como el país se organizó frente a la amenaza arancelaria gracias a la comunicación constante de COMEX y PROCOMER, nos escuchamos unos y otros, lo que nos permitió cifrar nuestras esperanzas en los esfuerzos que hacían y hacen COMEX y PROCOMER para que el país pudiese llegar a obtener los mejores resultados.

Un sector productivo bien informado sabe para adónde va, pero un sector productivo desinformado termina navegando con incertidumbre, y la incertidumbre termina costando productividad, competitividad y empleo, y Costa Rica no puede darse ese lujo.