
La educación en Costa Rica experimenta cambios significativos en los últimos años, impulsados por la transformación digital, las nuevas dinámicas sociales y la creciente atención al desarrollo socioemocional del estudiantado.
Estas transformaciones han redefinido las competencias requeridas en el personal docente, tanto en la educación inicial como en niveles superiores.
Actualmente, el rol del personal docente va más allá de transmitir conocimientos. Las personas educadoras integran tecnologías digitales específicas, como plataformas de aprendizaje en línea, aplicaciones interactivas, pizarras digitales y recursos multimedia, fomentan el pensamiento crítico y la creatividad, atienden la diversidad en el aula y promueven habilidades socioemocionales entre el estudiantado. Además, enfrentan el desafío de generar entornos de aprendizaje inclusivos y participativos que respondan a las necesidades de distintos contextos.
Organismos internacionales como la UNESCO y la OCDE han señalado que la calidad educativa de un país está directamente vinculada a la formación del personal docente, tanto en la educación inicial como en niveles superiores. La evidencia indica que la preparación inicial y la formación continua son factores clave para mejorar los resultados educativos.
El impacto de la docencia es particularmente relevante en la primera infancia. La educación preescolar se reconoce como una etapa estratégica para el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños y niñas, con efectos a largo plazo en su trayectoria educativa. Esto ha llevado a reforzar la formación de personas técnicas en preescolar, con programas que combinan conocimientos en desarrollo infantil, metodologías activas y acompañamiento familiar.
“La formación docente se adapta constantemente a los retos del entorno educativo. Los programas de pregrado y técnicos integran competencias digitales, habilidades socioemocionales y prácticas supervisadas en contextos reales, para preparar a los profesionales que trabajarán directamente con estudiantes en distintas etapas de su desarrollo”, explicó Vannesa Howell Pérez, directora de la carrera de docencia de la Universidad San Marcos.
Además de la actualización de los programas académicos, expertas y expertos sugieren algunas estrategias que las personas docentes pueden implementar en el aula para mejorar la experiencia de aprendizaje:
- Integrar herramientas digitales de manera estratégica, combinando contenidos interactivos con actividades prácticas.
- Fomentar habilidades socioemocionales en el estudiantado, promoviendo la colaboración, la resiliencia y la comunicación efectiva.
- Diseñar clases inclusivas que atiendan la diversidad de estilos de aprendizaje y contextos culturales.
En respuesta a estos cambios, instituciones de educación superior han actualizado sus programas, como la Licenciatura en Docencia y el Técnico en Preescolar de la USAM, incorporando metodologías activas centradas en el estudiantado, integración de tecnología educativa y experiencias prácticas. Estas acciones buscan asegurar que las futuras personas docentes estén preparadas para desempeñarse en entornos educativos modernos y complejos.
La evolución de la docencia refleja la necesidad de adaptar la formación del personal docente a los contextos actuales, asegurando que cuenten con las competencias necesarias para contribuir al desarrollo educativo y social del país.
