El 2026 marcará un punto de consolidación: la sostenibilidad es estrategia de negocio.
Por años hemos visto un proceso evolutivo de los negocios socialmente responsables con un enfoque filántropo a acciones concretas que mejoren su desempeño e impacto socioambiental. Y es este 2026 otro año de inflexión hacia la ruta de la sostenibilidad como pilar en la estrategia de negocios de larga duración.
Las tendencias globales son claras. Los mercados financieros están integrando criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en sus decisiones de inversión. Las cadenas de suministro exigen trazabilidad. Los consumidores demandan transparencia. Y la regulación internacional avanza con estándares más estrictos en materia climática, reporte corporativo y debida diligencia.
La pregunta ya no es si las empresas deben incorporar la sostenibilidad. La pregunta es qué tan preparadas están para hacerlo de manera integral.
Y es que es justo en la integralidad donde está la clave, no es solo reducir las emisiones y tener proyección social, es entender dónde está la materialidad de impacto y la materialidad financiera de cada uno de mis riesgos y oportunidades.
En 2026 veremos mayor presión regulatoria, especialmente para empresas que exportan o forman parte de cadenas globales. También veremos un mercado laboral más exigente: el talento joven evalúa el propósito y la coherencia de las organizaciones antes de decidir dónde trabajar.
La transición energética, la economía circular, la eficiencia operativa y la digitalización están generando nuevos modelos de negocio. Las organizaciones que integren estos elementos estratégicamente no solo mitigarán riesgos; aumentarán productividad, fortalecerán su reputación y abrirán puertas a nuevos mercados.
En Costa Rica, donde el posicionamiento ambiental ha sido parte de nuestra identidad país, el sector empresarial tiene una responsabilidad y una ventaja competitiva. Podemos liderar regionalmente en innovación sostenible, siempre que entendamos que esto requiere inversión, medición y coherencia.
La sostenibilidad no es una tendencia pasajera ni un discurso corporativo. Es y siempre deberá ser pilar en el modelo de gestión que las empresas desarrollen para garantizar el posicionamiento en el mercado a largo plazo.
El 2026 será un año decisivo para quienes comprendan que integrar sostenibilidad no es un acto de buena voluntad, sino una decisión estratégica definida de manera consciente de la doble materialidad de sus impactos y creando acciones concretas que agregan valor a toda el sistema empresarial y sus partes interesadas.
Las organizaciones que tomen acción hoy de manera consciente con su propósito, tendrán garantizado un mejor impacto mañana.
