
Una instalación eléctrica suele avisar antes de fallar: tomas calientes, olor a quemado e interruptores que se disparan son señales de alerta.
Si un tomacorriente se siente inusualmente caliente, si aparece olor a plástico recalentado o si el breaker (interruptor del tablero) se baja repetidamente, no es normal: suele ser una señal temprana de sobrecarga, mal contacto o deterioro en la instalación eléctrica. Ignorar estas alertas puede derivar en un cortocircuito, daños a equipos o, peor aún, un incendio.
En Estados Unidos, la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (NFPA) estima que, entre 2015 y 2019, los bomberos atendieron en promedio 32.620 incendios al año en viviendas, vinculados con la distribución e iluminación eléctrica, con alrededor de US$1,3 mil millones en daños directos . Hay un factor que aumenta el riesgo: cerca de una cuarta parte sucede entre medianoche y las 8:00 de la mañana, y en esas horas se registra más de la mitad de las muertes, porque muchas personas están dormidas.
En Costa Rica, el Benemérito Cuerpo de Bomberos registró 986 incendios estructurales en 2024 y advierte que los fallos en sistemas y aparatos eléctricos se mantienen como la principal causa de incendios en el país; por eso, una revisión a tiempo puede marcar la diferencia para evitar una tragedia.
“Casi siempre hay señales antes del incidente. Un enchufe flojo, calor en una toma o un breaker que se dispara repetidamente. Lo responsable es detener el uso y pedir revisión profesional cuando corresponda; improvisar arreglos puede agravar el riesgo”, explicó Lady Campos, gerente de Nuevos Negocios en Schneider Electric para Centroamérica.
Esto se vuelve aún más relevante en Centroamérica, donde hogares y pequeños negocios han ido sumando equipos electrónicos con el tiempo, pero la instalación no siempre se revisa al mismo ritmo.
A continuación, siete señales que no son normales:
- Tomacorriente o enchufe caliente (si se siente muy caliente, no lo ignore).
- Olor a plástico recalentado o zumbidos cerca de una toma o del tablero.
- Breaker que se dispara repetidamente con el mismo equipo.
- Chispas al conectar o desconectar.
- Enchufe flojo (la clavija no se ajusta bien y eso puede generar calor).
- Regletas o extensiones saturadas o usadas como solución permanente.
- Cables dañados (pellizcados por puertas, bajo alfombras o detrás de muebles).
Además, tres errores frecuentes que elevan el riesgo son encadenar regletas o extensiones para “sacar más tomas”, pasar cables por zonas de paso o bajo alfombras (se dañan y pueden calentarse) y usar electricidad cerca del agua sin cuidado (baño, cocina o lavandería), donde la humedad aumenta el riesgo de cortocircuito y accidentes.
“Más allá de reaccionar ante una señal, la prevención es clave. Se recomienda realizar una revisión eléctrica periódica con un electricista profesional, especialmente después de remodelaciones o cuando se suman equipos de mayor consumo. También es importante usar materiales y equipos certificados y evitar productos ‘pirata’ o de procedencia dudosa, porque pueden aumentar el riesgo de fallas y sobrecalentamientos”, concluyó la gerente de Nuevos Negocios en Schneider Electric para Centroamérica.
Si aparece cualquiera de estas alertas, lo recomendable es suspender el uso de esa toma o equipo y revisar la instalación con calma, sin intentar “arreglos” improvisados ni anular protecciones del tablero. Si la situación se repite, o si hay calor marcado, chispas u olor a quemado, lo más prudente es solicitar la revisión de un profesional calificado para evaluar tomas, cableado y tablero y corregir el problema de forma segura.
