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Resultados, no prejuicios: el voto en las regiones históricamente marginadas

En los últimos días, diversas voces han sostenido que la victoria de Laura Fernández se explica principalmente por el respaldo de votantes que residen en regiones históricamente marginas del país, como la Brunca, Chorotega y Huetar Caribe. Estas zonas, caracterizadas por presentar menos índices de Desarrollo Humano en comparación a otras regiones del país que han sido utilizadas para afirmar de manera simplista y clasista que la falta de educación fue un factor determinante para que Fernández resultara electa presidente. Sin embargo, este planteamiento no podría estar más alejado de la realidad.

Para comprender por qué este análisis está equivocado, basta con observar la evolución reciente de la pobreza, la inversión publicada y la ejecución de proyectos de interés local en dichos territorios. En este sentido, resulta viable recordar que Rodrigo Chaves llegó al poder con la promesa explícita de trabajar de forma ardua por aquellas regiones que durante décadas fueron excluidas de la agenda pública, donde la presencia del Estado y la política pública eran prácticamente inexistentes.

Con el objetivo de lograr este compromiso, su administración impulsó diversas políticas orientadas al desarrollo de estas zonas. Entre ellas destaca el fortalecimiento de microempresas y emprendimientos a través de programas como IMAS Impulsa o el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD); la ampliación de la conectividad en centros educativos mediante la coordinación entre el ICE y el Micitt, así como proyectos de electrificación rural, como los desarrollados en Ocochobi, en Buenos Aires, y en múltiples comunidades de Limón y Los Chiles. A ello se suma el trabajo conjunto de ICE y el Instituto de Desarrollo Rural (Inder) mediante el Programa de Electrificación Rural (PER), que abrió una cartera de inversión de ₡23.100 millones hasta 2027, impactando de manera positiva a comunidades históricamente olvidadas.

Asimismo, se brindó un apoyo significativo al sector pesquero mediante el Plan Nacional de Desarrollo Pesquero y Acuícola. Solo en 2025, el Inder invirtió aproximadamente ₡3.700 millones en beneficio del sector pesquero y de familias costeras, alcanzando una ejecución presupuestaria histórica del 100%. Estos recursos se traducen directamente en mayores niveles de desarrollo económico y social en los territorios rurales.

Los resultados de estas políticas se reflejan claramente en los indicadores sociales. Utilizando datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), se observa que entre 2021 y 2025 la pobreza en la región Brunca se redujo en aproximadamente un 29%, al pasar de 33,5% a 23,8%, mientras que la pobreza extrema disminuyó en un 41%, de 10,2% a 6,0%. En la región Chorotega, la pobreza cayó cerca de un 29%, pasando de 26,2% a 18,7%, y la pobreza extrema se redujo alrededor de un 35%, de 8,5% a 5,5. Por su parte, en la región Huetar Caribe, la pobreza se redujo en un 23%, de 32,4% a 24,9%, y la pobreza extrema disminuyó cerca de un 20%, de 10,4% a 8,3%.

Si bien podría argumentarse que estas reducciones responden parcialmente a un efecto estadístico derivado de los elevados niveles de pobreza heredados tras la pandemia de 2020, este planteamiento pierde fuerza al comparar los datos actuales con los niveles previos a la crisis sanitaria. En 2019, la región Chorotega poseía una pobreza del 20,3% y una pobreza extrema del 9,1%; la región Brunca registraba una pobreza del 30,3% y una extrema del 9,2%; mientras que la región Huetar Caribe mostraba niveles de pobreza del 29,2% y pobreza extrema del 8,9%. En varios casos, los indicadores actuales no solo han recuperado el terreno perdido, sino que incluso han mejorado respecto al periodo prepandemia.

A lo anterior se suma un aumento sostenido en el ingreso promedio anual de los hogares durante el periodo comprendido. En la región Chorotega, el ingreso promedio pasó de ₡778 mil a aproximadamente ₡1 millón; en la región Brunca, aumentó de ₡627 mil a ₡889 mil; y en la región Huetar Caribe se incrementó de ₡675 mil a ₡801 mil. Estos avances reflejan una mejora real en las condiciones de vida de la población.

En materia educativa, la administración también mostró resultados concretos en ejecución presupuestaria. En 2025, el Ministerio de Educación Pública realizó la mayor inversión en infraestructura educativa de la historia en la región Brunca, con un monto cercano a los ₡36 mil millones y más de 200 centros educativos intervenidos impulsando así el acceso y la calidad de la educación en la zona.

Todo lo anterior demuestra que el respaldo electoral en estas regiones responde a políticas públicas que han beneficiado de manera directa a sus habitantes y a resultados tangibles en desarrollo, ingreso y reducción de la pobreza. La afirmación de que Laura Fernández consolidó su triunfo en estas zonas debido a la falta de educación de las personas no solo es errónea, sino profundamente clasista. El apoyo recibido obedece, más bien, a que después de años de abandono estas regiones fueron finalmente atendidas, y a que el gobierno utilizó sus capacidades institucionales para impulsar su desarrollo y mejorar las condiciones de vida de su población.