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Foto: Cephas, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Parques Nacionales:  una ventana a lo espiritual

La eco-espiritualidad es una corriente que percibe una dimensión espiritual en el contacto con la naturaleza, la posibilidad de un portal que nos lleve a una dimensión no tangible o espiritual de la existencia.  Esto no tiene nada que ver con religión ni dogmatismo, es simplemente buscar lo natural, el silencio, lo esencial y tratar de percibir a través de esa naturaleza inalterada, eso que trasciende lo físico o material, llámesele energía superior, conciencia universal o Dios.

El contacto con sitios naturales como los parques nacionales nos brinda paz, tranquilidad, armonía y nos permite sentirnos parte de esa maravillosa naturaleza de la cual nos hemos alejado, producto de una sociedad cada vez más tecnológica y artificial. Los parques nacionales, son sitios donde la dimensión espiritual se manifiesta a través de la contemplación y la sensación de paz, conexión natural y reflexión interior. Puede decirse entonces, que los parques nacionales constituyen una ventana hacia lo espiritual, en donde, de acuerdo al nivel vibratorio de cada persona, así puede ser la profundidad de esa conexión, desde una sensación de paz y tranquilidad interiores, hasta eventuales estados muy elevados de conciencia, todas las posibilidades están abiertas.

Para John Muir, el gran conservacionista norteamericano, la naturaleza era su hogar espiritual, un lugar de comunión con lo divino.  En nuestro país, don Alvaro Ugalde, pionero de los parques nacionales, decía que estas áreas eran como “catedrales de espiritualidad”. Para Angie Weiland Crosby, escritora norteamericana, “la naturaleza es el portal más puro hacia la paz interior”.

Eckhart Tolle, el famoso escritor y líder espiritual alemán, en su libro “El Silencio habla”, señala que cuando se dirige la atención hacia algo natural inalterado, se sale de la prisión del pensamiento conceptual y se participa de un estado de conexión con el ser. Insta a percibir minuciosamente los sonidos de la naturaleza, porque más allá de estos, hay una sacralidad que no puede ser comprendida a través del pensamiento.

En ese sentido, los parques nacionales, sobre todo los de mayor lejanía y solitud, tienen un potencial enorme para el desarrollo eco-espiritual de sus visitantes, para la superación mental y espiritual de las personas y para un cambio de conciencia personal y social. El contacto profundo con la naturaleza inalterada es capaz de transformar personas y sociedades hacia estados de conciencia muy superiores, mucho más sensibles y amorosos.

Ligado a esto, el silencio natural es casi una condición necesaria para alcanzar esa conexión profunda con la naturaleza, para establecer ese vínculo eco-espiritual. Por eso es importante darnos el tiempo para contactar el silencio natural, por así decirlo, para escuchar lo que el silencio tiene que decirnos.  Estar en contacto con el silencio puede traer grandes beneficios a la salud física y mental de las personas, podríamos decir que veinte minutos inmersos en el silencio natural de un parque nacional, equivale a muchas horas de terapia con un psicoanalista.

Todos lo hemos experimentado, él silencio nos sana, nos tranquiliza y nos puede elevar mental y espiritualmente.  El establecimiento y certificación de zonas de silencio natural dentro de los parques nacionales de nuestro país representaría un valor agregado y un sello adicional de enorme valía para estos sitios.

De modo que en algunos de nuestros parques nacionales podemos ver el surgimiento incipiente de un nuevo tipo de turismo, el turismo eco-espiritual, aquel que busca y valora el silencio, la paz y armonía interiores y la conexión profunda con la naturaleza.  Y existen muchos parques nacionales o sectores de estos que reúnen condiciones idóneas para este desarrollo, entre ellos: Parque Nacional Chirripó, Valle del Silencio en el Parque Internacional La Amistad, Cerro Kamuk, Parque Nacional Guanacaste, Cerro Cabecar y Parque Nacional Santa Rosa.

Mucha gente busca la paz, el silencio y la tranquilidad que poseen nuestros parques nacionales. Las autoridades ambientales de nuestro país deberían preocuparse por fomentar la eco-espiritualidad y el silencio dentro de estas áreas silvestres protegidas e incluirlas en sus objetivos estratégicos. Permitir que niños y jóvenes tengan contacto con la naturaleza inalterada de los parques nacionales e inculcarles este tipo de valores resulta fundamental en la época actual.  Enfrentamos la posibilidad del surgimiento de un nuevo paradigma para los parques nacionales, que generaría un nuevo tipo de ecoturismo y que podría llegar a cambiar radicalmente la relación ser humano naturaleza y la sociedad misma en el futuro.