
Experto advierte que es posible recuperar la calidad de vida al detectar los síntomas en cualquier etapa del síndrome de burnout.
La sobrecarga laboral, la presión administrativa y el desgaste emocional han convertido la docencia en una profesión con importantes riesgos para la salud mental y física.
Así lo señala el Dr. Deibem Gómez, psicólogo y docente de la Escuela de Psicología de la Universidad Hispanoamericana, tras una investigación realizada que plasma en el libro Síndrome de Burnout: Claves para recuperar tu energía y pasión por enseñar, donde documenta cómo más del 70% del personal del Ministerio de Educación Pública se incapacita al menos una vez al año, en muchos casos por estrés crónico y agotamiento profesional.
Durante casi tres décadas en las aulas, Gómez vivió en carne propia y, a la vez, fue testigo directo del deterioro progresivo de sus colegas de colegio.
La docencia no termina cuando suena el timbre. El trabajo continúa en casa con revisiones, informes y atención a padres. Esta dinámica, sostiene, erosiona lentamente la calidad de vida del profesorado”.
Presión en la jornada laboral
En su investigación, el autor identificó una serie de factores que se repiten en centros educativos de primaria y secundaria: exceso de burocracia, aulas saturadas, pocos recursos y pérdida del respeto hacia la figura docente. A esto se suma una cultura laboral que normaliza el agotamiento como parte del compromiso profesional de todo educador.
“El sistema exige resultados, pero no provee los recursos suficientes”, resalta Gómez en su obra, donde advierte que estas condiciones crean un círculo vicioso que termina impactando también a estudiantes y familias.
Etapas del colapso por síndrome de burnout
Uno de los aportes centrales del libro es la identificación de estas etapas del burnout:
- Entusiasmo inicial: idealismo y entrega total al ejercicio de la docencia.
- Estancamiento: primeras decepciones y fatiga persistente.
Según el experto, el docente empieza a chocar de frente con esa realidad, al enfrentar las primeras decepciones cuando los estudiantes no responden como se espera.
“Hay fatiga y un cuestionamiento inicial del porqué no está funcionando lo que estoy planeando. El entusiasmo poco a poco lo empezamos a perder y ahí empiezan a aparecer algunos síntomas físicos leves, dolores de cabeza y migraña. La tercera etapa le llamamos la crisis, una etapa de frustración. ¿Para qué me esfuerzo si nada cambia? Entonces, esta frustración genera conductas como irritabilidad constante. Incluso hasta la pregunta de un estudiante se puede volver incómoda. Se suman conflictos con compañeros, padres y con la dirección. También pueden aparecer síntomas psicosomáticos como gastritis, migrañas y afectación del sueño. Aquí empieza un cuestionamiento muy duro: ¿será que me equivoqué de profesión?”, explicó el Dr. Gómez.
3. Apatía: automatización del trabajo y pérdida de sentido.
Según el autor: “La apatía es un mecanismo de defensa del organismo ante el dolor crónico que genera el desgaste. Hay un desapego emocional y una automatización en la enseñanza. Todo se hace de forma rutinaria, ya no hay disfrute”.
4. Colapso: agotamiento extremo y crisis de salud.
Al llegar a esta etapa, el síndrome de burnout es completo y causa una crisis existencial y de salud que implica una intervención urgente.
“Al despertarse aparecen síntomas depresivos severos, desesperanza, vacío existencial y enfermedades físicas. Incluso problemas cardíacos, diabetes, trastornos autoinmunes e incapacidad funcional. El solo hecho de llegar al colegio puede provocar ataques de pánico, deseos de escape y crisis de identidad”, advirtió el Dr. Gómez.
Herramientas
En Costa Rica, este impacto se refleja en el aumento sostenido de incapacidades médicas en el sector educativo, con costos económicos y sociales cada vez más altos.
El experto indicó que reconocer los síntomas en cualquier etapa permite revertir y evitar el colapso. El primer paso es detectar las señales y no ignorarlas ni normalizarlas. El segundo es buscar ayuda. El tercero es implementar cambios, como retomar actividades y hobbies que ayuden a recuperar el ánimo, así como aplicar técnicas de relajación y respiración consciente.
Herramientas como el mindfulness, la terapia de aceptación y compromiso y el autocuidado forman parte de los recursos que propone el libro. Lo fundamental es comprender cómo aplicarlos y empezar el proceso de recuperación.
Por último, el Dr. Deibem Gómez Álvarez insiste en que el burnout no es una debilidad individual, sino el reflejo de sistemas laborales insostenibles.
No se trata de aguantar más, sino de cambiar las condiciones”.
Para adquirir el libro pueden visitar el sitio https://www.deibem.com/

