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Laura Fernández decreta el 'fin' de la Segunda República: "El cambio será profundo e irreversible"

Sin embargo, el oficialismo no alcanzó la mayoría calificada requerida para reformar unilateralmente la Constitución, o convocar a una Asamblea Nacional Constituyente.

La presidenta electa Laura Fernández Delgado declaró la noche de este domingo el “fin” de la Segunda República y anunció el inicio de una “Tercera República”, tras imponerse en la primera ronda electoral con el 48,5% de los votos, de acuerdo con el escrutinio del 88,43% de las mesas.

Fernández ofreció un extenso discurso de victoria en el que calificó la jornada como “un momento histórico” y sostuvo que el resultado expresa una decisión inequívoca del electorado. “La democracia decidió, Costa Rica ha votado y ha optado por la continuidad del cambio”, dijo ante sus seguidores.

Desde el inicio de su intervención, la presidenta electa agradeció a Dios por la jornada electoral y celebró el proceso democrático. “Democracia, democracia, democracia. Qué viva la democracia, que viva Costa Rica”, expresó, antes de afirmar que el país dio “ejemplo al mundo” de cómo el cambio político puede darse “en paz y libertad”.

Fernández señaló que el proceso electoral marca el cierre de una etapa histórica:

Hoy, primero de febrero de 2026, Costa Rica ha cerrado un ciclo en su historia política. Lo que se llamó la Segunda República, labrada en 1948 en campos de batalla, anegados con la sangre de nuestros padres y hermanos, ha quedado en el pasado por la voluntad expresa del pueblo de Costa Rica".

Añadió que el nuevo gobierno, que asumirá funciones el próximo 8 de mayo, tendrá como tarea central edificar la Tercera República. Pese a ese llamado, el oficialismo no alcanzó los 38 votos necesarios para realizar reformas unilaterales a la Constitución Política, ni convocar a una Asamblea Nacional Constituyente.

Tampoco podrá elegir a su gusto a los magistrados del Poder Judicial, aunque sí podrá hacerlo con la Contraloría General de la República, la Defensoría de los Habitantes y podrá ratificar los nombramientos que haga el Poder Ejecutivo en instituciones como la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos, la Superintendencia de Telecomunicaciones, la Procuraduría General de la República, entre otras instituciones cuyas designaciones pasan por el control del Congreso.

La presidenta electa sostuvo que el mandato recibido en las urnas no deja margen de duda. "El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible", afirmó, y agregó que la magnitud de ese proceso exige "dimensionar, articular y ejecutar el cambio" de manera conjunta.

En su mensaje, Fernández llamó a sus simpatizantes a celebrar la victoria, pero advirtió que el triunfo conlleva una responsabilidad inmediata. "Estas son horas de júbilo y tenemos justo derecho a celebrar la victoria. Pero no olvidemos que lo más difícil empieza ahora: no defraudar a quienes nos otorgaron su confianza", señaló.

También se dirigió a las personas y fuerzas políticas que no resultaron favorecidas por las urnas. Afirmó que tendrán "una gran responsabilidad con el futuro de la patria" y aseguró que su gobierno les concederá "los espacios pertinentes para que cumplan esos deberes cívicos y políticos".

En ese contexto, Fernández planteó que uno de los cambios más relevantes de la Tercera República será la forma en que actúa la oposición política. Indicó que, en una democracia sana, las fuerzas opositoras deben ser vigilantes y fiscalizadoras del gobierno, pero también propositivas y leales a los intereses de la ciudadanía. Criticó la "oposición por oposición, obstruccionista y saboteadora", a la que atribuyó el desgaste institucional y los obstáculos para alcanzar la prosperidad y el bienestar.

La presidenta electa prometió presidir un gobierno de “diálogo y concordia nacional”, con respeto al Estado de Derecho. "La ley que no sirve, que se volvió obsoleta, que se convirtió en un lastre al desarrollo nacional, se modifica o se deroga, pero mientras esté vigente se le respeta y se cumple", declaró. Añadió que la democracia implica el acatamiento de la voluntad de la mayoría, junto con la protección del sentir de las minorías, y advirtió que interpretaciones distintas "nos exponen a los riesgos de la arbitrariedad y el autoritarismo".

Fernández aseguró que la Tercera República llegará para “cambiar ciertas reglas del juego político nacional”, en respuesta a las demandas ciudadanas de acabar con la corrupción, la demagogia y la ineficiencia del Estado. No obstante, subrayó que los principios rectores de la vida republicana se mantendrán intactos. "La paz, la libertad y la solidaridad" seguirán siendo, dijo, los pilares de la nación.

En ese marco, rindió homenaje a figuras históricas del país y expresó su agradecimiento al presidente saliente Rodrigo Chaves Robles. "Usted vino a inyectar coraje y dignidad al pueblo de Costa Rica y puso a la nación de pie", afirmó, y aseguró que dará continuidad a su legado económico y político.

Yo seguiré haciendo rugir a nuestra economía jaguar. Yo seguiré consolidando lo alcanzado, y multiplicando el desarrollo con libertad de empresa, de comercio, espacio para que los emprendedores, las mujeres y jóvenes de nuestro país prosperen".

La presidenta electa también se dirigió a los diputados electos del Partido Pueblo Soberano y a quienes integrarán la próxima Asamblea Legislativa. Les pidió actuar con "prudencia, sabiduría y el máximo sentido de responsabilidad", y advirtió que el escrutinio ciudadano será "riguroso y cuidado, sino, implacable". A la futura bancada oficialista le solicitó "patriotismo, trabajo duro, valentía, lealtad al pueblo de Costa Rica y disciplina", y les recomendó guiarse por "el ejemplo y el legado parlamentario de la diputada Pilar Cisneros Gallo".

En otro tramo del discurso, Fernández abordó el papel de la prensa en la Tercera República. Señaló que cree en una prensa “auténticamente libre” para informar y ejercer la crítica, pero subrayó que el periodismo es “un servicio a la sociedad” que debe regirse por la objetividad, la veracidad y la responsabilidad. Sostuvo que la libertad de prensa es “una garantía democrática en favor del pueblo” y rechazó que se utilice como “moneda de trueque” para favorecer intereses económicos particulares.

Hacia el final, la presidenta electa se refirió al tono de la campaña electoral y a las advertencias sobre un eventual autoritarismo. Afirmó que durante la contienda “intentaron meterle miedo a la ciudadanía”, pero aseguró que el electorado “olió la trampa”. En ese contexto, reiteró su compromiso democrático.

La presidente electa, Laura Fernández Delgado, es una demócrata convencida".

Fernández aseguró que su futuro gobierno tendrá como propósito fortalecer el Estado de Derecho al servicio de las familias costarricenses y "rescatar la más auténtica democracia". Cerró su mensaje agradeciendo al electorado por la jornada democrática y expresó su confianza en que el país podrá construir, bajo la nueva etapa política que anunció, "una Costa Rica más próspera, más feliz y más justa, en beneficio de las mayorías".