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Investigadores cuestionan lectura de la OEA sobre “desconexión” entre encuestas y resultados electorales

Especialistas del CIEP-UCR y el Idespo-UNA señalan que las encuestas no están diseñadas para predecir resultados, destacan la volatilidad del electorado y advierten imprecisiones en el llamado de la misión electoral de la OEA.

El pasado martes 3 de febrero, la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Costa Rica hizo un llamado a que se analice la supuesta desconexión entre los datos de las encuestas publicadas durante la campaña electoral y el resultado final de los comicios generales realizados el domingo anterior.

Ante este pronunciamiento, Delfino.cr consultó al investigador del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), Ronald Alfaro Redondo, así como al investigador José Andrés Díaz González del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la Universidad Nacional (UNA), quienes coincidieron en señalar que la lectura planteada por la MOE/OEA omite elementos metodológicos y políticos clave sobre el funcionamiento de las encuestas y el comportamiento del electorado costarricense.

Las encuestas no predicen resultados

Desde el Idespo, José Andrés Díaz subrayó que existe una confusión recurrente sobre el propósito de las encuestas electorales. Según explicó, estos estudios no tienen como objetivo —ni cuentan con la capacidad metodológica— de anticipar resultados electorales, sino que buscan captar tendencias en momentos específicos de la campaña.

Las encuestas electorales no tienen como finalidad predecir resultados electorales [...] Nuestro objetivo principal, como instituto de investigación, es utilizar estos estudios para caracterizar y comprender el comportamiento del electorado costarricense”.

Díaz recordó además que, como toda técnica de investigación social, las encuestas presentan limitaciones ampliamente documentadas en la literatura académica. Entre ellas destacó el nonresponse bias, es decir, la tendencia de las personas abstencionistas a rechazar o no responder encuestas, lo que genera una subrepresentación difícil de corregir.

A ello se suma un fenómeno cada vez más relevante en Costa Rica: la toma tardía de decisiones. Según Díaz, estudios realizados desde 2014 muestran que entre una cuarta parte y un tercio del electorado define su voto en la última semana o incluso el propio día de la elección, período en el que, por regulación, no se publican encuestas.

“Debido a las regulaciones vigentes en el país, no se realizan encuestas durante ese período, por lo que esos cambios de última hora no pueden ser captados”, apuntó.

Díaz añadió que investigaciones del Idespo han identificado que entre un 30% y un 40% de las personas votantes son “flotantes”, es decir, con alta probabilidad de cambiar su decisión de voto o incluso de inclinarse finalmente por la abstención.

Foto: José Andrés Díaz González. / Crédito: Cristian Ugalde - Archivo Delfino.cr.

Volatilidad electoral y límites del método

Por su parte, el investigador del CIEP, Ronald Alfaro, coincidió en que parte de la brecha señalada por la MOE/OEA se explica por las limitaciones propias del método y por la alta volatilidad del comportamiento electoral. En ese sentido, detalló:

La encuesta es un método, simplemente. y no necesariamente todos los fenómenos son susceptibles de poder ser analizados a profundidad a través de una encuesta, mucho menos, en este caso, por medio de una encuesta telefónica. Es decir, hay muchas cosas que se escapan, muchas aristas, dimensiones o ángulos de un fenómeno que no se puede analizar en profundidad con una encuesta". 

Alfaro enfatizó que el contexto actual dista mucho de un sistema bipartidista con identidades fuertes y preferencias estables, lo que vuelve especialmente dinámicas y cambiantes las preferencias del electorado.

Por ejemplo, no hubo ninguna encuesta que captara el crecimiento de Álvaro Ramos [candidato presidencial por el Partido Liberación Nacional] en los últimos días. ¿Por qué? Bueno, porque ya los procesos de recolección de esas encuestas ya o habían terminado o estaban muy avanzados. Entonces algo que ocurre ya en la recta final, pues es muy difícil, ya que ahí entra la veda electoral y todos respetamos la veda".

Foto: Ronald Alfaro Redondo / Crédito: Laura Rodríguez Rodríguez-UCR.

Tendencias sí captadas por las encuestas

En línea con lo planteado por ambos investigadores sobre la volatilidad electoral y los límites temporales de las encuestas, los estudios mostraban tendencias que posteriormente se confirmaron en las urnas. Al observar esas encuestas se identifican tres tendencias claras que finalmente se vieron reflejadas en los resultados de la elección:

  1. El crecimiento sostenido de la candidata oficialista Laura Fernández (PPSO).
  2. La permanencia de Álvaro Ramos (PLN) en el segundo lugar.
  3. Una intención de voto general por encima del promedio del pasado reciente.

Cuestionamientos al llamado de la MOE/OEA

Ambos investigadores sostuvieron además la necesidad de mayor precisión conceptual en el pronunciamiento de la MOE/OEA. Díaz indicó que antes de hablar de una “desconexión” sería fundamental conocer los fundamentos teóricos y metodológicos que sustentan esa afirmación, los cuales no se detallan en el informe preliminar. Y agregó:

En el informe preliminar, esta afirmación se realiza sin un sustento analítico explícito. Una vez clarificados estos fundamentos, podría valorarse si es necesario introducir mejoras metodológicas en los estudios o, más bien, reforzar los esfuerzos de comunicación pública sobre los alcances y limitaciones de las encuestas electorales".

Alfaro, por su parte, criticó el uso indistinto de los términos “encuestas” y “sondeos” en el informe, lo cual calificó como una imprecisión técnica.

Se menciona "encuesta" una única vez y luego cuando se le atribuyen algunos efectos en la población, se habla de un sondeo; ahí hay una gran imprecisión desde el punto de vista técnico. Al menos yo ahí no me veo reflejado [...] Hay un uso muy laxo. Un sondeo es muy diferente a una encuesta".

Finalmente, ambos coincidieron en que las encuestas cumplen un rol principalmente informativo y en segunda medida analítico, tanto para la ciudadanía interesada como para la academia y los medios de comunicación, pero que la evidencia disponible no respalda la idea de que sean un factor determinante en la decisión de voto.

“Las encuestas aportan información sobre qué está pasando en un momento determinado, pero no son una bola de cristal ni están pensadas para pronosticar resultados”, concluyó Alfaro.