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Del conocimiento, verdades y creencias: el infinito, la vida extraterrestre y Dios

La concepción de la ciencia fáctica y el abordaje metodológico asociado refiere al uso, precisamente del método científico, el cual se basa en los preceptos de verificabilidad, replicabilidad y refutabilidad, siendo que su utilización debe mostrar resultados evidenciables y que sea trazables en su contenido, considerando que en caso de repetirse la técnica para su obtención, y ser definidos bajo la concepción de ciencia, los nuevos hallazgos deben ser iguales o sumamente similares a los iniciales, consistiendo esto en una máxima de ciencia moderna.

Esta concepción es evidentemente rígida, punto que ha generado una crítica abierta desde la idea de un positivismo sumamente estructurado, donde se niega toda aquella conjetura que no pueda ser comprobable de forma material, usualmente asociado a elementos propios de la metafísica, es decir, la evidencia empírica observable y precisada a través de su observancia en la realidad humana y material a través de los sentidos. Aunque esta posición es fundamental para la obtención y comprobación de nuevas teorías, es interesante denotar que toda aproximación fáctica deviene de una creencia previa, sobre la cual se ha tenido la valentía de considerarla lo suficiente potente y digna para generar una hipótesis, punto de partida del conocimiento mismo y que consiste en una idea previa que plantea una posible respuesta a una situación creíble y materialmente posible.

Surgen acá tres conceptos de importancia, siendo estos la creencia, la verdad y el conocimiento, donde y para la primera, se entiende por todo aquel precepto existencial, digno y subjetivo que una persona o sociedad tengan en relación a un fenómeno material o inmaterial, siendo que pudiesen resultar ciertas o erróneas, pero que no han sido comprobadas a la luz de la ciencia. Para la segunda, siendo quizás uno de los elementos de mayor fuerza vinculante en la existencia natural y universal, se tiene la verdad, la cual consiste en una idea que es abiertamente evidente, siendo también irrefutable, salvo con una prueba de igual magnitud, pero con la particularidad de que pudiesen existir verdades que no han sido probadas. Finalmente se tiene el conocimiento, el cual consiste en una creencia que deriva en una hipótesis previa y que gracias al método científico ha sido probada como una verdad, representando así la evidencia de la ciencia fáctica.

Ahora bien, puede señalarse que el conocimiento, al menos desde su concepción científica, parece entenderse por aquellas creencias subjetivas u objetivas que han sido transformadas en hipótesis, y que gracias a la aplicación de un método científico de carácter riguroso, han logrado comprobarse y validarse, generando así una nueva rama del conocimiento, teorías alternativas, o bien, la generación de áreas de la exploración humana que tiempo atrás resultan risibles a la luz de quienes las rechazan. Claramente, esto deriva en discusiones de interés sobre la concepción misma del conocimiento y sus alcances, así como de aquellas verdades que aunque parecieran ser evidentes, no parece existir en el estado de la ciencia y la técnica la posibilidad de su solución completa, generando los denominados axiomas científicos verdaderos, pero inmaterialmente comprobables, donde se tienen al menos dos teorías, siendo una cierta sin saberse cual, pero con una probabilidad material de ocurrencia para ambas. Resaltan los siguientes axiomas.

Universo infinito o universos múltiples: una pregunta que ha tomado fuerza en tiempos modernos, en especial reacción al avance de la observancia del espacio, así como de áreas como la Mecánica Cuántica y la Astrofísica. Una primera idea tradicional señala que el universo es infinito, implicando que su sucesión de hechos no denota tener un final determinado, tanto en el espacio como en el tiempo, señalando que cualquier posibilidad de ocurrencia es viable, de forma que al tomar una dirección eventual es este horizonte infinito todas las probabilidades de experiencias son existentes, planteando la idea de que en esta relatividad espacial y temporal podría existir una persona en dos momentos determinados o no. O bien, su contraparte señala que el universo es finito con la existencia de paredes de dominio, donde las leyes de la física y los parámetros cuánticos son aplicables hasta donde esa pared exista, permitiendo la existencia de universos subsecuentes con leyes universales distintas, pero no considerándose alternos, ni de existencia simultanea en cuanto a los seres vivos.

Existencia de vida extraterrestre: una interrogante que ha acompañado al ser humano desde siglos atrás, y que plantea la pregunta sobre la existencia de vida inteligente más allá de las fronteras habitables del planeta tierra. La primera teoría señala que no existe vida alguna fuera del dominio terrestre, donde su sustento se respalda en que, a pesar de contar con la capacidad de observancia del espacio profundo, y el haber descubierto exoplanetas habitables, no se encuentra evidencia, señalando además que la vida no parece ser abundante en el cosmos, y donde más bien su existencia señala ser una excepción a las reglas universales, donde su prevalencia en un universo caótico es compleja. Su contra teoría señala que al tener billones de estrellas y una cantidad inestimable de galaxias en el cosmos, con planetas en infinidad de locaciones con ubicaciones en la zona habitable de sus estrellas, la posibilidad estadística de vida es más bien consecuente con las leyes universales, siendo esto aplicable, únicamente para el universo observable, y más aún, para que el se ha podido evidenciar, señalando que estadísticamente la vida extraterrestre es más bien un hecho matemático, quedando aún por explorar el cosmos no observable.

La existencia de Dios: quizás la quintaesencia misma de la ciencia y la pregunta generadora de más debates, tanto en la comunidad científica, así como en la vida misma. La primera posición acá refiere a que es improbable la existencia de una deidad, pues a pesar de contar con tecnología capaz de estudiar la profundidad del espacio, así como técnicas que permiten haber explicado el funcionamiento de los fenómenos naturales, y la existencia biológica y metafísica del ser humano y la vida, nunca se ha descubierto un ser superior y omnipresente, señalando que bajo la percepción de la física clásica, la consciencia universal y la omnipresencia en el espacio tiempo son imposibles. Su posición contraria señala que en ciencia no se prueban los negativos, es decir, no porque algo no pueda probarse en su existencia, se señala automáticamente su inexistencia, donde adicionalmente, temas como el aparente control del factor entrópico en las fuerzas elementales de la creación universal, la exactitud en parámetros planetarios y astronómicos que permitan la vida, y de más reciente data, la posibilidad cuántica de la existencia múltiple por entrelazamiento cuántico y taquiones, tienden a reforzar la existencia de una posible deidad.

Tal cual puede observarse, los tres axiomas son polémicos en si mismos, quizás cada uno un poco más que el anterior, los cuales detallan posiciones técnicas y objetivas que no devienen de creencias personales, sino de la evidencia empírica, que aunque no permite una afirmación absoluta, da paso al establecimiento de ambas aristas de un mismo fenómeno, donde su mayor interés radica en que para cada uno de ellos, una de las dos posiciones resulta ser cierta, es decir, al final el universo o es infinito o es finito, existe o no la vida extraterrestre, o bien, Dios es una ilusión o en efecto existe y el real, en todos la respuesta final es sin duda intrigante y fascinante.

Este tipo de discusiones son precisamente los elementos vivos de la ciencia, mismos que permiten el desarrollo del pensamiento creativo, el cuestionamiento de la realidad, y la generación de nuevas y maravillosas teorías que puedan cambiar la vida humana, donde la conclusión esencial radica en la importancia de las creencias individuales y existenciales como punto de partida de la ciencia viva, pues de ellas derivan las hipótesis sobre las cuales se aplica el método científico y se genera el conocimiento universal.