El amor y sus derivados no son cosa sencilla, tampoco lo es interactuar con otros seres humanos en los términos que sean. Esto que digo es una verdad como una catedral, de ahí que la fantasía de entregarnos a seres artificiales hechos para procurarnos placer y cuido, nunca daño y tragedia, ha seducido a las personas desde hace rato, el cine no ha sido una excepción. Un ejemplo perfecto de esto es la primera recomendación de esta semana.
Ich bin dein Mensch – El hombre perfecto. Prime Video. Calificación 13 de 10.
En esta película alemana tenemos la historia de una científica, recién separada y aún muy herida, que participa en un experimento: vivir con un androide que se ve igual a un humano y diseñado para ser su pareja ideal. Posteriormente presenciamos cómo, aún en la cabeza más racional, la simulación del amor puede hacer cortocircuitos y cómo la soledad puede hacer crujir las narrativas más ordenadas. La película está hecha con cariño y es una excelente excusa para conversar sobre los límites que deberían tener las compañías que crean las IAs.
El tema no es nada sencillo, la vida es complejísima, la soledad pesada, el deseo de querer y sentirse querido a veces es más grande que uno. La vida lo puede llevar a uno a sitios de semejante desamparo que nadie tiene el derecho de señalar al prójimo (mientras no le haga daño a otros) y decirle qué hacer o no para hacer soportable su existencia. ¿Qué daño hace entonces que alguien se enamore de una IA si eso hace que sus días sean mejores?
Her. HBO. Calificación 14 de 10.
Theodore (Joaquin Phoenix), nuestro protagonista, escribe cartas de amor para otros, pero vive en la tristeza. Mientras tanto, aparece en su vida Samantha (la compra, es una suerte de ChatGPT), un sistema operativo con la voz de Scarlett Johansson, entre ellos nace un vínculo tan tierno como perturbador. Her no se burla del amor digital; lo toma en serio: habla de la intimidad como necesidad humana, de la importancia de sentirnos entendidos. Es de vista obligatoria.
El problema principal no es el individuo que busca el amor en una IA; esa persona es la víctima de sus circunstancias. El problema es que enfrentamos empresas que cada día tienen más control del mundo y de los individuos, al punto que están llegando a tener agencia sobre lo más íntimo y delicado de los humanos: su capacidad de amar. La era de Skynet ha comenzado, el futuro es ahora.
Blade Runner 2049. Apple TV. Calificación 14 de 10.
En esta peli tenemos a K, un replicante (un humano bioingenierizado) que se dedica a localizar y “retirar” a otros replicantes. Su rutina cambia cuando encuentra una evidencia que podría alterar el equilibrio entre humanos y replicantes, y lo obliga a investigar qué es real en sus recuerdos. En paralelo, la película muestra su relación con Joi, una inteligencia artificial que se comporta como su pareja: escucha, apoya, valida, propone planes e, incluso, con el tiempo parece enamorada. La película usa la ciencia ficción para hablar de soledad, amor y cómo la tecnología puede llegar a introducirse en nuestros sentimientos. También es de vista obligatoria.
Este último párrafo lo estoy reescribiendo, pues el original era autorreferencial y más bien pertenecía a un diario o a una de mis charlas con mi psicólogo que, como yo, se llama Efraín (¡qué fuerte!). Cierro entonces compartiendo una preocupación que creo que es urgente poner sobre la mesa y es la necesidad de que estas grandes compañías tecnológicas sean reguladas, que la interacción que tengamos con ellas se dé en un marco ético mínimo. Para esto, los gobiernos y todos deben sentarse pronto a establecer cómo legislar la distopía.
Eso fue todo por hoy, feliz fin de semana.
