
18 productores del Queso Turrialba superan el 80% de cumplimiento en mejoras productivas y ambientales.
Un grupo de productores de lácteos de Santa Cruz de Turrialba fortalecieron su competitividad, sostenibilidad y acceso a mercados gracias al proyecto “De Turrialba a la Mesa”, el cual busca robustecer la cadena productiva del Queso Turrialba con Denominación de Origen, el único queso en Costa Rica y el resto Centroamérica con esta distinción.
Con la Iniciativa – que es impulsada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Fundación CRUSA –; 18 fincas alcanzaron niveles de cumplimiento iguales o superiores al 80% en sus planes de mejora y seis de ellas superaron las metas previstas, respaldadas por una inversión superior a ₡40 millones (aproximadamente USD 80.000) en infraestructura productiva, gestión ambiental y mejoras operativas.
La Denominación de Origen no es solo un reconocimiento simbólico: exige trazabilidad, cumplimiento sanitario, manejo adecuado del hato, respeto por prácticas tradicionales y vinculación directa con el territorio. El acompañamiento técnico brindado por el proyecto permitió a los productores cerrar brechas en estos ámbitos, fortaleciendo las condiciones necesarias para sostener y proyectar esta certificación como herramienta real de diferenciación y acceso a mercados.
El acompañamiento técnico permitió fortalecer la planificación del uso del suelo, optimizar potreros en ocho fincas y mejorar la gestión operativa y sanitaria, consolidando un modelo productivo con mayor valor agregado y proyección de largo plazo.
Este proceso ha puesto en primer plano a las personas productoras y el origen de los alimentos. Para las familias vinculadas al queso, la iniciativa se ha convertido en una herramienta clave para asegurar continuidad generacional y sostenibilidad económica.
Óscar Gamboa, productor de la planta Lácteos La Esperanza, señaló:
Llevo más de 40 años produciendo leche y queso en Santa Cruz de Turrialba. Es una actividad familiar que comenzó con mi abuelo y que hoy seguimos impulsando con la mirada puesta en que tenga continuidad y futuro”.
Turrialba a la Mesa se implementa desde 2024 y se centra en la adopción de buenas prácticas productivas, empresariales y ambientales en fincas y plantas procesadoras certificadas o en proceso de certificación, mediante diagnósticos individualizados y planes de mejora diseñados según la realidad de cada unidad productiva.
Gamboa destacó que la iniciativa ha generado cambios concretos en su quehacer productivo:
El proyecto nos ayudó a ordenarnos, mejorar los procesos, cumplir con los requisitos sanitarios y abrir oportunidades para acceder a mejores mercados. Hoy producimos con más calidad y con mayor seguridad para seguir adelante”.
Acompañamiento institucional
Los resultados y aprendizajes fueron presentados en el evento “Innovación, Sostenibilidad y Agrocadenas: El modelo del Queso Turrialba con Denominación de Origen”, realizado en la sede central del IICA en Vásquez de Coronado, San José. Autoridades del IICA y CRUSA destacaron el valor estratégico del modelo como experiencia de innovación territorial que fortalece la competitividad, la sostenibilidad y el reconocimiento de este producto emblemático del país.
Muhammad Ibrahim, director general del IICA, resaltó:
Turrialba y Santa Cruz, en Costa Rica, tienen un significado especial para mí, no solo por haber vivido aquí durante muchos años, sino porque representan un referente en modelos de producción lechera que hoy incorporan valor agregado, diferenciación por origen y una visión clara de sostenibilidad”.
Ibrahim añadió que la experiencia ha despertado interés más allá del país:
En los últimos años hemos traído visitantes de varios países del Caribe para conocer este modelo productivo, porque ofrece aprendizajes valiosos que pueden adaptarse y escalarse a otros territorios”.
Por su parte, Byron Salas, director ejecutivo de la Fundación CRUSA, puso énfasis en que el queso Turrialba con denominación de origen no es solo un producto tradicional, sino que es patrimonio cultural, economía local y una oportunidad real de diferenciación en mercados cada vez más exigentes. “Por eso, este proyecto pone en el centro a las personas productoras, su conocimiento y su vínculo con el territorio”, puntualizó.
Salas añadió:
Este no es un programa aislado ni asistencialista. Es un modelo integral que combina diagnósticos y planes de mejora personalizados, acompañamiento técnico continuo, fortalecimiento empresarial y asociativo, gestión ambiental, innovación, acceso a mercados y comunicación estratégica. Aquí no hablamos solo de capacitaciones, hablamos de cambios reales en la forma de producir, gestionar y comercializar”.
El encuentro reunió además a productores, representantes de cámaras, organismos de cooperación y técnicos de instituciones vinculadas con el sector, con el fin de analizar la replicabilidad del modelo en otras agrocadenas y regiones del país.
Con De Turrialba a la Mesa, el IICA y CRUSA impulsan un modelo orientado al fortalecimiento competitivo y sostenible del territorio, así como a la generación de aprendizajes aplicables a otras cadenas agroalimentarias del país.
