Imagen principal del artículo: Costa Rica recibe mascotas de Panamá y Estados Unidos para tratamientos de radioterapia oncológica

Costa Rica recibe mascotas de Panamá y Estados Unidos para tratamientos de radioterapia oncológica

En colaboración con:
Colaboración con agencia

La disponibilidad de tecnología especializada posiciona al país como referente regional en oncología veterinaria.

Costa Rica comenzó a recibir mascotas provenientes del extranjero para tratamientos de radioterapia oncológica, gracias a la operación del Centro de Oncología y Radioterapia Veterinaria (CORV), el primero de su tipo en Centroamérica. Actualmente, tres perros reciben tratamiento en el centro —dos costarricenses y uno procedente de Panamá— y en los próximos días se sumará un caso proveniente de California, Estados Unidos.

La incorporación de radioterapia veterinaria de alta precisión mediante acelerador lineal ha ampliado de forma significativa las opciones terapéuticas para tumores que no pueden abordarse únicamente con cirugía o quimioterapia, convirtiendo al país en un punto de referencia regional en oncología animal.

Isaac Rojas, radiofísico del CORV, explicó el alcance de esta tecnología.

La radioterapia con acelerador lineal deposita energía directamente en el tumor, provocando la destrucción de las células tumorales o inhibiendo su crecimiento. El objetivo es reducir o detener el avance del cáncer y, en muchos casos, lograr que el tumor deje de crecer o incluso desaparezca”.

Este tipo de tratamiento se utiliza tanto en tumores primarios como en metástasis, especialmente en casos de difícil abordaje quirúrgico por su localización o riesgo. En perros y gatos, los diagnósticos más frecuentes incluyen tumores nasales, cerebrales, superficiales y en órganos internos.

Manuela Mora, directora médica y oncóloga veterinaria del CORV, detalló el impacto clínico de la radioterapia.

La radioterapia veterinaria puede utilizarse antes o después de la cirugía, como complemento de la quimioterapia o incluso como tratamiento exclusivo cuando los tumores no son operables, ampliando de forma significativa las alternativas terapéuticas para nuestros pacientes”.

Entre los casos actualmente en tratamiento se encuentra Balú, un bulldog francés costarricense de cinco años diagnosticado con carcinoma adenoide quístico intranasal, un tumor poco frecuente y agresivo. También recibe atención Gordo, un bulldog inglés de Panamá con un macroadenoma hipofisiario que comprometía su visión, así como un tercer canino costarricense con meningioma.

Además del tratamiento clínico, la puesta en marcha del CORV permitió iniciar el primer registro oncológico veterinario del país, inexistente hasta ahora. Esto permitirá generar estadísticas nacionales sobre incidencia, tipos de cáncer y respuesta a los tratamientos, fortaleciendo la práctica veterinaria y el conocimiento científico en Costa Rica.