
En Costa Rica, el mercado laboral se encuentra en un proceso de transformación marcado por el envejecimiento de la población y por dinámicas económicas que requieren una mirada más integral sobre la diversidad generacional. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) indican que al 2050 se duplicará la cantidad de personas mayores en el país, pasando de 11,2 % en el 2025 a 24,9 %.
Las estrategias empresariales deben ir más allá de la productividad inmediata e incluir principios de equidad, inclusión y corresponsabilidad social. En este sentido, la gestión de la edad es una herramienta clave para construir entornos laborales más humanos y sostenibles. El proceso de envejecimiento debe ser atendido de manera activa, exitosa y digna, partiendo de que el talento con experiencia constituye un recurso estratégico. Esto convierte las acciones de contratación específica para este grupo etario en una responsabilidad ética y organizacional impostergable, máxime que el régimen de pensiones aumentó la edad de jubilación a los 65 años y se revaloraron las condiciones de la pensión anticipada.
Las trayectorias laborales son más largas, lo cual ya es justificante suficiente para implementar cambios en materia empresarial que acuerpen a las personas hasta la llegada a la jubilación.
Las condiciones necesarias ante trayectorias más largas en el mercado laboral que todos y todas tendremos que cumplir, implican según la Organización Internacional de Trabajo (OIT) en el documento “El futuro del trabajo” del 2019:
- Protección social: que cubra a las personas en todo su ciclo de vida, incluyendo la vejez.
- Aprendizaje permanente: de forma que, desde todas las edades, se pueda adaptar a las nuevas formas de trabajo, reconvertir las competencias y seguir siendo productivas y no excluidas ante obsolescencia de habilidades.
- Trabajo decente con empleos seguros con todas las condiciones de salud ocupacional y salarios dignos.
- Economía del cuidado y envejecimiento: invertir en empleo decente en el sector de cuidados para que las personas reciban cuidado de calidad, y para que quienes cuidan tengan condiciones laborales justas.
- Lucha contra el edadismo y aprovechamiento del potencial de los mayores: con acciones como retener y activar a los trabajadores de más edad con condiciones flexibles, horarios adaptados, roles de mentoría y ajustes al entorno laboral acordes con sus capacidades específicas.
Las personas de más de 45 años en Costa Rica enfrentan una realidad compleja: son uno de los sectores más afectados por el desempleo, la informalidad y la discriminación por edad. A pesar de su experiencia y competencias, muchos procesos de reclutamiento privilegian perfiles jóvenes bajo la creencia errónea de que la edad es un indicador de menor adaptabilidad o de menor capacidad de aprendizaje.
Una visión reduccionista limita las oportunidades y profundiza brechas sociales que inciden directamente en el bienestar personal, familiar y comunitario de diversas generaciones. Desde el enfoque de derechos humanos las empresas e instituciones tienen la responsabilidad de promover el acceso equitativo y con objetividad al empleo. También deben proveer un enfoque de competencias, sin sesgos.
Implementar acciones de contratación específica hacia personas de más de 45 años no es otorgar preferencias injustificadas; se trata de equilibrar escenarios donde actualmente existe una desventaja estructural promovida por la reproducción de mitos y estereotipos respecto del proceso de envejecimiento y la etapa de la vejez. Estas acciones afirmativas pueden incluir ajustes en los perfiles de puesto, la apertura de convocatorias inclusivas, la capacitación para personas reclutadoras en gestión de la edad, y la creación de programas de inducción que reconozcan la diversidad en los ritmos y formas de aprendizaje que tienen personas de todas las edades. Todo ello permite que las organizaciones amplíen su alcance de talento y generen equipos más diversos, con niveles altos de compromiso, estabilidad y madurez laboral.
La experiencia acumulada de las personas de más edad representa un valor significativo para las empresas e instituciones empleadoras: esta población aporta conocimientos prácticos, fortaleza emocional, habilidades interpersonales desarrolladas y una visión estratégica por su trayectoria. Integrarles activamente favorece las relaciones intergeneracionales armoniosas, la mentoría interna, el traspaso generacional de aprendizajes y la reducción de costos asociados a la rotación laboral. La gestión de la edad, es más que un enfoque socialmente responsable, constituye una apuesta inteligente en términos organizacionales.
En el contexto costarricense la competitividad empresarial está estrechamente vinculada con la capacidad de innovar y de adaptarse. Promover la inclusión laboral refleja una visión moderna y un liderazgo adaptativo de los Departamentos de Talento Humano y quienes toman decisiones organizacionales.
Las acciones de contratación específicas para personas de más de 45 años son parte central de las responsabilidades empresariales e institucionales derivadas de la gestión de la edad para construir una Costa Rica con equidad intergeneracional, fortaleciendo su inversión en justicia social, productividad y sostenibilidad.
Artículo de opinión escrito por Sofía Gamboa Chaverri, licenciada en Trabajo Social y Máster en Gerencia Social de la Universidad de Costa Rica; docente universitaria y gestora del Programa Sigo Vigente + 45 de AGECO.

