
Las organizaciones necesitan incorporar la protección digital en sus planes de negocio anuales, frente a amenazas que representan pérdidas tanto económicas como estratégicas.
En este inicio de año, las empresas, sus encargados y juntas directivas deben priorizar el manejo seguro de los datos de sus compañías. Cuando las gerencias y juntas directivas de las empresas se reúnen para definir las prioridades del año, la ciberseguridad ya no figura únicamente en las agendas de los departamentos de TI. Cada vez, con mayor frecuencia, ocupa un lugar central en las discusiones sobre estrategia de negocio, continuidad operativa y protección del valor corporativo.
Este cambio de enfoque responde a una realidad concreta: los ataques cibernéticos han evolucionado hasta convertirse en amenazas directas contra la operación de las empresas. Los esquemas de fraude se han sofisticado al punto de comprometer no solo sistemas informáticos, sino también la reputación de las organizaciones y la confianza de sus clientes y socios comerciales.
Según el informe Cost of a Data Breach de IBM, el costo promedio de una filtración de datos alcanza los US$4,88 millones. Sin embargo, el verdadero impacto va más allá del factor financiero: la pérdida de confianza, el daño reputacional, la interrupción operativa y exposición legal.
Aunado a esto, el 82% de las brechas de datos alrededor del mundo son por errores humanos o configuraciones incorrectas, de acuerdo con Verizon. A esto se suma que el 97% de las organizaciones no cuenta con controles adecuados sobre accesos relacionados con inteligencia artificial, lo que amplifica el riesgo en un entorno donde los ataques pueden escalar de forma automatizada.
El gerente regional de Ciberseguridad, Alonso Ramírez, explicó:
En este contexto, la ciberseguridad se ha transformado en un instrumento que permite a la alta dirección mantener visibilidad sobre riesgos críticos y tomar decisiones oportunas. Se debe tener la capacidad de anticipación y respuesta ante escenarios de crisis que pueden detener operaciones durante días o semanas; ya que los costos asociados a una brecha de seguridad: desde la paralización de servicios hasta el impacto en la cotización bursátil, pasando por las sanciones regulatorias y el deterioro de la imagen corporativa”, son determinantes”.
Ante esta situación, y la real necesidad de que el sector empresarial tome cartas en el asunto, es que GBM brinda cinco recomendaciones clave para que las empresas fortalezcan su postura de seguridad y eleven la ciberseguridad, una exigencia del contexto actual.
- Identificar dónde están sus datos críticos: Las empresas deben implementar soluciones que permitan descubrir y clasificar datos críticos en bases de datos, aplicaciones SaaS y entornos cloud. Esta visibilidad es el primer paso para reducir riesgos internos y externos.
- Reducir el riesgo humano con monitoreo constante: Los errores de configuración y los accesos indebidos —intencionales o accidentales— siguen siendo la principal causa de brechas. Implementar monitoreo en tiempo real y detección de anomalías permite identificar comportamientos sospechosos antes de que escalen a incidentes mayores.
- Controlar accesos en entornos de IA: Sin un escenario de gobernanza estricta de IA, el resultado puede ser un riesgo crítico para la compañía. Se deben establecer controles estrictos sobre accesos a modelos, datos utilizados para entrenamiento y flujos automatizados.
- Automatizar auditorías y el cumplimiento regulatorio: Los procesos automatizados en auditorías y reportes no solo reduce carga operativa, sino que fortalece la capacidad de respuesta ante inspecciones y posibles incidentes. La trazabilidad y el registro continuo de actividad son esenciales para demostrar control y responsabilidad con los datos.
- Incluir la resilencia en la estrategia de negocio: hoy la pregunta ya no es si ocurrirá un incidente, sino cuándo. Por eso, la ciberseguridad debe integrarse en la planificación estratégica, la gestión de riesgos y la toma de decisiones de la alta dirección.
Anticipar cualquier situación y establecer que debe contar con tecnologías avanzadas como IBM Guardium de GBM le permite a las organizaciones, sus gerencias y juntas directivas:
- Descubrir y clasificar datos sensibles en entornos tradicionales, híbridos y SaaS.
- Monitorear actividades y detectar anomalías en tiempo real.
- Automatizar cumplimiento y auditorías.
- Incorporar controles avanzados para inteligencia artificial y criptografía post-cuántica.
Estas medidas ayudan a reducir significativamente el impacto financiero y reputacional, y prever alguna situación que ponga en riego los datos tan valiosos de los que vive el negocio día a día.
IBM Guardium transforma la seguridad de datos de un enfoque reactivo a uno proactivo. Mediante visibilidad basada en riesgo, priorización de amenazas y respuestas integradas como bloqueo de accesos y cuarentena automática, las organizaciones pueden pasar de las alertas a la acción efectiva.
Empresas como GBM han reorientado su oferta para responder a esta nueva realidad. Ramírez añadió:
Más que proveedores de soluciones puntuales, nos posicionamos como aliados estratégicos que ayudan a las organizaciones a construir resiliencia frente a amenazas cibernéticas, asegurando que los planes de crecimiento y transformación digital no se vean interrumpidos por incidentes de seguridad. Nuestro acompañamiento es integral, y va desde la implementación tecnológica hasta la asesoría estratégica, garantizando que cada organización cuente con una solución adaptada a sus necesidades específicas de seguridad y objetivos de negocio”.
Para más información sobre las soluciones de ciberseguridad de GBM e IBM Guardium, puede visitar el sitio web.
