Las selecciones del pasado domingo primero de febrero nos demostraron la otra cara del país, regiones que han sido invisibilizadas, vulnerabilizadas y sobre todo con un gran resentimiento social ante gobiernos anteriores. Un panorama que la percepción valle centralista del país no veía venir. Personas cansadas de lo mismo, el discurso de que van a ayudar a “x” o “y” población y que “este gobierno será diferente a los anteriores porque aprendieron de sus errores”.
Si bien, mi posicionamiento político no está celebrando el gane de Laura Fernandez, el hipotético gane de partidos tradicionales como el PLN o CAC (PAC) tampoco convencía a la mayor parte de la población, incluyendome.Sin embargo, este panorama me abrió los ojos en tanto posibles tareas que como ciudadanos y ciudadanas costarricenses tenemos.
Primeramente, no se puede pensar en el discurso de nuestro actual presidente Rodrigo Chaves y la presidenta electa como un caso aislado del resto de lo que pasa en el continente, múltiples presidentes como Donal Trump, Nayib Bukele, Nasry Asfura, Javier Milei, entre otros, tienen muchas similitudes. Atacar a lo que tiene hartos y hartas a la población. Trump con su discurso de mejorar la economía y detener la migración masiva en Estados Unidos fue determinante para su gane. Bukele, con su poder de convencimiento para eliminar la inseguridad, mismo que Asfura y Milei en contra de la “izquierda que trae pobreza al país”.
Sin embargo, todos estos discursos de extrema derecha vienen acompañados también de palabras fuertes en contra de muchos grupos sociales, instituciones públicas, asimismo, lenguaje coloquial, incitando el odio e irrespeto a los que no son parte de este pensamiento. En la campaña de Costa Rica, la mayor parte de la población que votó a favor del continuismo viene de las zonas con menor índice de desarrollo, esto quiere decir aquellos espacios donde muchos gobiernos anteriores no hicieron nada por mejorarlo.
Ahora bien, el actual gobierno no ha hecho mucho por esta población tampoco. Sin embargo, ha hecho mucho énfasis en atacar a lo que no representa a una gran parte de la población costarricense, por ejemplo, instituciones públicas que no funcionan de manera óptima, instituciones universitarias que apoyan ideologías no conservadoras, medios televisivos que no son neutrales, etc. Estos discursos de odio motivan a ciertas poblaciones porque ven que “no son igual al resto” o que “no tienen miedo”.
Nuestra tarea como costarricenses es demostrar que este tipo de discursos tampoco ayudarán a estas poblaciones, ya que no son diferentes al resto de partidos e incluso pueden perjudicar aún más a las personas que les dieron su apoyo. Una educación ineficiente, instituciones que promueven el conservadurismo y limitar el pensamiento de las personas más vulnerabilizadas es la clave que usó este gobierno.
¿Cómo se puede demostrar esto?, con el ejemplo y acercamiento a estas poblaciones, promoviendo educación de calidad, demostrando que a través del diálogo sano y no ataques se puede aprender de las demás personas. Promoviendo condiciones dignas y calidad de vida en todos sus aspectos.
La oposición tiene la enorme tarea de acercarse a estas comunidades y cumplir sus promesas a pesar de ya no estar en campaña. Para las personas a favor de la continuidad, y para el resto de las personas costarricenses, la tarea nuestra es hacer valer todo lo que nos prometieron y luchar porque este gobierno deje calladas a todas las personas que no creemos en él.
