
A nivel mundial, el linfoma de células del manto (LCM) representa aproximadamente entre el 3% y el 7% de los linfomas no Hodgkin.
Con el objetivo de ampliar las alternativas terapéuticas en oncología y responder a necesidades médicas no cubiertas, AstraZeneca pone a disposición de los pacientes hematológicos Calquence (acalabrutinib), una nueva opción que representa un avance significativo en el manejo del Linfoma de Células del Manto (LCM).
Este avance se refleja en una mejora real para los pacientes, según lo demostró el estudio clínico ECHO. Quienes recibieron Calquence (acalabrutinib) en combinación con el tratamiento estándar —basado en quimioterapia y anticuerpos, utilizado como primera línea durante años— lograron mantener la enfermedad controlada por más tiempo, con un promedio superior a 5 años, lo que representa una reducción significativa en el progreso de la enfermedad.
Asimismo, el estudio mostró que 9 de cada 10 pacientes presentaron una mejoría con el tratamiento, y 7 de cada 10 lograron una mejoría completa de su condición., lo cual permite que estas personas puedan vivir más tiempo con la enfermedad controlada y con una mejor calidad de vida.
“El avance cobra especial relevancia si se considera que, en más de una década, no se habían incorporado nuevas terapias dirigidas en el tratamiento inicial del linfoma de células del manto, posicionando a Calquence (acalabrutinib) como un hito que abre nuevas oportunidades para los pacientes, especialmente para aquellos de mayor edad que no son candidatos a trasplante", subrayó el Dr. Andrés Rojas, director médico de AstraZeneca para Centroamérica y Caribe.
Una enfermedad poco frecuente pero muy desafiante
El linfoma de células del manto (LCM) es un tipo poco frecuente de linfoma no Hodgkin (LNH), que se origina cuando los linfocitos B, células fundamentales del sistema inmunológico encargadas de combatir infecciones, sufren alteraciones genéticas que los transforman en células malignas en una región del ganglio linfático conocida como la zona del manto. ,
A nivel mundial, el LCM representa aproximadamente entre el 3% y el 7% de los linfomas no Hodgkin, mientras que en Centroamérica los datos poblacionales son más limitados y los reportes disponibles lo sitúan generalmente por debajo del 3% - 4%, lo que refleja tanto su baja frecuencia como los retos en su diagnóstico oportuno. ,
Esta enfermedad afecta principalmente a personas entre los 65 y 70 años y presenta una mayor incidencia en hombres. Su diagnóstico suele ser en etapas avanzadas, cuando la enfermedad ya se ha extendido a otros órganos como la médula ósea y el tracto gastrointestinal, lo que hace su manejo clínico más complejo.
En estas fases, la patología puede generar complicaciones relevantes, como el aumento de tamaño de los ganglios linfáticos que ejercen presión sobre órganos cercanos y provocan dificultad para tragar o respirar. Además, la alteración del drenaje linfático puede causar hinchazón en las extremidades, mientras que la acumulación de líquido en el pecho o el abdomen puede derivar en problemas respiratorios, así como cardiovasculares.
Esta realidad convierte el LCM en una enfermedad agresiva y, en la mayoría de los casos, incurable con las terapias estándar actuales, especialmente en pacientes de mayor edad. En ocasiones en la mayoría de los casos se experimentan recaídas y una reducción progresiva en la respuesta a los tratamientos, lo que refuerza la necesidad de nuevas alternativas terapéuticas.
“Calquence (acalabrutinib) ha sido desarrollado para actuar de manera selectiva sobre los mecanismos que impulsan la progresión de la patología, ofreciendo un enfoque más específico y alineado con los estándares actuales de la oncología moderna. Su llegada al país representa un paso importante en la ampliación de opciones innovadoras para los especialistas y en la posibilidad de brindar a los pacientes tratamientos basados en los más altos criterios científicos”, resaltó el Dr. Rojas.
La incorporación de esta nueva opción terapéutica se enmarca en la estrategia de AstraZeneca para impulsar la transformación de la atención oncológica mediante la investigación continua, la colaboración con los sistemas de salud y el fortalecimiento de la educación médica.
