
Tasas de interés más bajas y relativa estabilidad cambiaria configuran un entorno que podría facilitar decisiones financieras para hogares y emprendimientos, según la ABC.
Las condiciones económicas previstas para 2026 estarán marcadas por la evolución de las tasas de interés a la baja, inflación y tipo de cambio de cambio estables, y un crecimiento económico moderado pero sostenido. En conjunto, este entorno apunta hacia condiciones favorables para quienes evalúan solicitar financiamiento o reorganizar sus finanzas, pero las decisiones deben ser siempre bien informadas.
Según datos del Banco Central de Costa Rica, las tasas de interés mantienen una tendencia a la baja frente a años recientes, lo que mejora las condiciones para acceder a financiamiento. Daniela Gutiérrez, economista de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), indicó que este entorno contribuye a generar condiciones más favorables para familias y empresas, al reducir el costo del crédito.
En el caso del tipo de cambio, el dólar ha mostrado estabilidad relativa y niveles más bajos en comparación con años anteriores, lo que reduce la presión sobre quienes mantienen deudas en esa moneda. Sin embargo, el riesgo cambiario continúa siendo un elemento relevante dentro de la gestión financiera personal, ya que cambios futuros podrían afectar las cuotas de quienes no reciben ingresos en dólares.
Por su parte, el crecimiento económico proyectado para 2026 será más moderado que el observado el año anterior, lo que sugiere un entorno de prudencia tanto para la actividad productiva como para la toma de crédito. Este escenario no apunta a una desaceleración crítica, sino meramente a una moderación, en que la gestión responsable del riesgo y la planificación financiera seguirán siendo muy importantes y necesarias.
“Es importante entender que un entorno de tasas más bajas y estabilidad cambiaria no elimina la necesidad de tomar decisiones financieras informadas y sostenibles en el tiempo”, explicó Daniela Gutiérrez.
La inflación, por otro lado, permanecerá baja o incluso negativa. Esto amerita cuidado: cuando la inflación es negativa, y los precios promedio de los bienes y servicios se reducen, ello hace que el valor de las deudas aumente en términos reales, es decir, en comparación con el costo de mi canasta de consumo y, posiblemente, de mis ingresos.
Este contexto resalta la importancia de la planificación financiera como herramienta clave para aprovechar las oportunidades del entorno sin asumir riesgos innecesarios. Contar con un presupuesto claro, construir un colchón de ahorros para emergencias y, de ser posible, ahorros adicionales para el futuro, y evaluar la sostenibilidad de las cuotas antes de asumir nuevas obligaciones son prácticas fundamentales para fortalecer la estabilidad financiera de los hogares.
“Un entorno económico estable puede abrir oportunidades, pero también requiere responsabilidad. Las personas deben analizar su capacidad real de pago y priorizar decisiones que contribuyan a su bienestar financiero a largo plazo. El acceso al crédito es una herramienta poderosa cuando se utiliza de manera planificada y alineada con metas claras”, concluyó Gutiérrez.
