
El país puede aprovechar sus fortalezas y activos para desbloquear todo su potencial, principalmente en tres sectores productivos.
América Latina tiene en este momento una oportunidad única para elevar su productividad y Costa Rica es uno de los países que supera la media regional de crecimiento, alcanzando un 3,9% anual en los últimos 25 años. Esta cifra se compone de 1,5 puntos porcentuales aportados por la fuerza laboral y 2,4 puntos de productividad. No obstante, este crecimiento está por debajo de otros países de referencia como Turquía, Egipto, Asia Emergente, Malasia y Polonia, por lo que hay varias capacidades que se pueden desarrollar para aprovechar el momento e impulsar la economía costarricense.
El desarrollo de la fuerza laboral ha sido uno de los principales motores de crecimiento en Latinoamérica, sin embargo, tomando en cuenta las bajas tasas de natalidad y el envejecimiento de la población, no queda más que aumentar la productividad para no perder competitividad en un marco donde otras naciones están teniendo un mejor desempeño gracias a la inversión.
De acuerdo con el reciente informe de McKinsey & Company, titulado “Aprovechando el momento: la oportunidad económica de América Latina”, Costa Rica tiene una buena posición para responder a tendencias globales a través de tres pilares: la revitalización de la base industrial, avanzar en la digitalización y aprovechar los recursos naturales. Un 44% del potencial de crecimiento del PIB del país para el 2040 se puede cubrir con estos tres enfoques.
Para el caso nacional, se destacan tres sectores en los cuales el país tiene la oportunidad de impulsar la productividad y generar un total de US$15 a US$25 billones de dólares hasta el 2040:
- Manufactura tecnológica de nueva generación (tecnologías avanzadas como IoT, IA, procesos de producción inteligente).
- Servicios digitales (análisis de datos, ciberseguridad, soluciones basadas en software).
- Agroalimentación (agricultura y procesamiento de alimentos con innovaciones y prácticas sostenibles).
Estos tres sectores pueden generar entre US$15 a US$25 billones de dólares y transformar siete sectores de la economía costarricense, gracias a la posición relativa del país en el mundo. En cada uno de ellos, McKinsey identificó cuáles capacidades requieren desarrollarse para llevar al país al siguiente nivel.
En el caso de manufactura tecnológica, Costa Rica se erige como un hub global para el ensamblaje, testeo y empaque de semiconductores y cuenta con características fundamentales para mantenerse ahí, como la proximidad con los mercados de Estados Unidos y Canadá, la infraestructura y el rendimiento logístico, las facilidades comerciales y la creación de productos de alta complejidad.
Para el caso de los servicios digitales de TI donde importantes empresas aprovechan características como la zona horaria y la calidad educativa, se pueden generar hasta US$5 billones de dólares. Eso sí, para mantener las ventajas competitivas, el costo del talento especializado será un tema a revisar.
Finalmente, en el sector agroalimentario costarricense que se destaca por la exportación de frutas y vegetales, infraestructura de exportación y accesibilidad a mercados globales, también se podrían generar hasta US$5 billones, a través de mejoras en el financiamiento y las tasas de interés y en el incremento de los territorios disponibles para agricultura.
Toda la región latinoamericana está en una posición ventajosa para enfrentar este momento. El talento y otros factores como la abundancia de recursos naturales, la ubicación geográfica y la competitividad en energías renovables podrían generar mayores beneficios e incrementar su competitividad.



