Laura, usted no me conoce, y yo tampoco la conozco, y creo que es muy poco probable que nos lleguemos a conocer.
Pero quiero contarle una historia mía.
Cuando yo estaba en sexto grado de la escuela, empezaron a dar “balonmano” en educación física. Fue todo un “boom” y a mí me gustó tanto que en primer año del cole cuando iniciaron el equipo, me anoté. Iba a los entrenamientos, la pasaba súper bien con el resto del grupo, me gustaba mucho la verdad. Pero muy sinceramente, no era buena. En los partidos me ponía nerviosa, me daba miedo que me golpearan (las otras jugadoras y/o la bola) entonces pasaba esquivando todo el tiempo, no era rápida corriendo, en fin, realmente no era nada buena. Entonces, para sorpresa de nadie, pasaba mucho, mucho tiempo en la banca. Al cabo de un año me salí del equipo, porque era evidente que no tenía el nivel para estar en él (y porque bueno la verdad ya era bastante aburrido estar tanto rato en la banca).
Lo que le quiero decir con todo esto, es que yo sé lo que se siente querer estar en algo que a uno le gusta, pero en lo que uno no es bueno. Yo sé lo que se siente querer hacer algo y darse cuenta de que realmente no se tiene lo que se requiere para lograrlo, y por eso sé que a usted le está pasando esto ahora mismo.
Doña Laura, con todo el respeto, usted no tiene las habilidades que se requieren para ser presidenta. Usted sabe que lo que están proponiendo de “continuar” en el poder, no le va a hacer el bien a la mayoría del país.
Yo estoy segura de que cuando en conferencia de prensa a usted la pusieron a “hacer que firmara” un papel en el aire para hacer la pantomima, usted tuvo que sentir pena, pero igual lo hizo. Aun sabiendo que era algo raro, tonto, vergonzoso. ¿Por qué lo hizo? Posiblemente no le guste recordar ese momento, pero ¿verdad que fue algo como muy ilógico? Bueno, eso mismo está haciendo ahora cuando le dice a la gente cosas que no son ciertas. Porque usted bien sabe que NO llevaron internet a todas las escuelas, que NO saben qué hacer con el grave problema de movilidad ni de seguridad, y que tampoco están haciendo mucho por la Caja.
Yo quise jugar balonmano, y lo intenté. A pesar de que sabía — y todo el mundo sabía — que no era buena idea. Yo no era buena para eso. Pero yo no le estaba haciendo daño a nadie con mi cabezonada (y tenía 12-13 años en ese momento), usted sí le está haciendo mucho daño al país con la suya.
Me decidí escribirle estas líneas, para decirle que sería una gran cosa si decidiera “salirse del equipo” y dejar de prestarse para que otros sigan beneficiándose a costa del hartazgo y de la indiferencia de la gente.
Sé que es muy poco probable que usted llegue a leer estas líneas y es aún menos probable que vaya a considerar dimitir. Pero mi mensaje, por si alguien más las lee, sería este: Costa Rica necesita que votemos. Es válido estar enojados con el sistema, con los gobiernos anteriores, y con el ahora. Pero no se vale dejar el rumbo del país en el aire. No es justo dárselo a quien en repetidas ocasiones ha demostrado que no debería llegar a estar al mando. Apostar por no votar (o votar nulo) es dejarle el poder al continuismo hacia la nada. Hay que elegir viendo las capacidades de los candidatos, sus propuestas, su desempeño. Hay que elegir pensando bien y con claridad.
Doña Laura, usted lo sabe también.
Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.



