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El regreso a clases abre una oportunidad para ordenar el hogar y preparar ambientes que impulsen el aprendizaje, el enfoque y el bienestar durante el año lectivo.

Contar con un espacio definido para estudiar facilita rutinas claras y favorece la concentración desde el primer día. Un entorno organizado transmite calma y claridad, cuando se establece un lugar específico para tareas y estudio, se refuerzan hábitos positivos. La elección de una silla que acompañe la postura, un escritorio con superficie suficiente y una lámpara de escritorio con luz dirigida contribuyen a jornadas más cómodas y productivas.

“El espacio donde se estudia influye directamente en la forma en que se aprende. Cuando el entorno está bien organizado y cuenta con iluminación y mobiliario adecuados, se facilita la concentración y se promueve una experiencia más equilibrada durante la jornada académica”, comentó Angélica Zamora, asesora del Hogar de EPA.

Además, adaptar el espacio a las necesidades de cada estudiante resulta clave; se puede considerar la edad, el tipo de actividades y el tiempo que se dedica al estudio para ajustar mobiliario e iluminación. Un área que evoluciona junto con las exigencias académicas favorece la autonomía, el orden personal y una relación más positiva con las tareas diarias.

Consejos para una organización funcional

Pequeños ajustes en el espacio de estudio generan grandes cambios en la experiencia diaria. Cuando se organiza con intención, cada elemento cumple una función clara y el ambiente acompaña mejor los momentos de aprendizaje, lectura y concentración. A continuación, algunos consejos a tomar en cuenta:

  • Postura consciente: procure que la silla permita apoyar la espalda y que los pies descansen firmes en el suelo. El escritorio, a una altura adecuada, facilita la escritura y el uso de dispositivos.
  • Iluminación dirigida: una lámpara de escritorio orientable ayuda a iluminar cuadernos y pantallas sin deslumbrar, especialmente en horarios de lectura prolongada.
  • Orden visible: utilice organizadores sencillos para mantener útiles y materiales a mano. Un entorno despejado favorece el enfoque.
  • Zonas definidas: delimite el área de estudio respecto a otros usos del hogar. Esta separación refuerza rutinas y tiempos claros.
  • Bienestar diario: incorpore pausas breves y ajuste la iluminación según la hora del día para acompañar el ritmo natural.

Crear un espacio pensado para aprender representa una forma de cuidar el proceso educativo y el bienestar en casa. La organización, integrada a la rutina, se convierte en una aliada constante del regreso a clases.