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Purezas ficticias del voto en blanco y nulo

Me parece importante reflexionar sobre llamados que algunos lanzarán esta semana, a votar nulo o en blanco.

Acaso por los rasgos positivos que suele evocarnos el color blanco, quienes a ello adhieren, pretenden, al unísono, auto conferirse un certificado de presunta pureza, al protestar así contra la representación política. De hecho, se suman a los corifeos de la “antipolítica”: al tildar de sucia la política por definición, es indigno establecer matices para adherir a candidatura alguna. Luego, “nadie es digno de mi voto”, y el certificado supuestamente los exime de hacerse responsable por apoyar alguna candidatura. Así, después podrán, grácil o burdamente, pendular entre el silencio vergonzante cuando observan el peligro y los graves efectos de no haber ponderado matices, y la arrogancia de asertos como “yo les advertí”.

Lo cual, por cierto, abre además un serio interrogante sobre cuál es el paraíso perdido, o el paraíso existente en la tierra, en que sí vale, o ha valido la pena adherir una candidatura.

Por el contrario, quienes votaron y llamaron a votar así en las elecciones pasadas, de manera alguna están “libres de pecado” por la catástrofe política que enfrenta nuestro país.

Pero habiendo ya conocido y experimentado las consecuencias del triunfo del chavismo en aquella elección de participación anémica, llamar al voto nulo o en blanco en las presentes elecciones potencia la irresponsabilidad individual en la urna.

En la urna debemos enfocar certeramente los graves peligros que enfrenta la democracia costarricense, más aún en el nefasto contexto internacional y desorden global.

Yo votaré por fortalecer la calidad de la democracia, la separación de poderes, la independencia de las diversas instituciones contraloras, las libertades individuales, los progresos duramente logrados por las mujeres, el fortalecimiento redistributivo y de calidad de la educación, la salud y los ingresos en la vejez. Por la cohesión democrática respetuosa de las diferencias y que cultiva y vela por el vínculo social amistoso entre los ciudadanos.

Votaré contra el narcotráfico y su cruenta violencia, e ignominiosa penetración en los diferentes estratos socioeconómicos y en las instituciones públicas. Contra la corrupción.

Votaré por disminuir las desigualdades.

Por la libertad.

Para avanzar hacia ese horizonte es indispensable parar el continuismo chavista.