La gente empieza a preparar su vuelta al trabajo, aunque muchos aún seguirán disfrutando de la montaña o la playa. En menos de un mes, estaremos votando para elegir presidente y diputados. Las encuestas indican que muchas personas no han decidido por cuál candidato votar, pero que cada día más gente ha decidido ir a votar el 1 de febrero.
Parece que el mensaje que muchos hemos repetido que debe cumplirse con la patria, y actualmente eso es ejercer el voto para elegir las más altas autoridades políticas, ha ido calando. La Democracia puede debilitarse o morir si no la ejercemos, la cuidamos.
“Aunque usted no se meta en política, la política se mete con usted” es una frase que aprendí en este proceso y que hallé cabal. Somos seres sociales y vivimos en comunidad, unos más que otros, pero todos lo hacemos. Por eso, hay que votar, escoger, elegir. Tenemos ese derecho, no lo desperdiciemos. No faltan más explicaciones. Este escrito no trata de ser un tratado ni un manual sobre democracia y progreso; tan solo es un llamado a hacer lo responsable, lo correcto.
Y pensando en candidatos, creo que hay varios que cumplen lo necesario para ser presidentes de esta República. Seré muy sincero: para los que pasamos los 60 años, quizá a los actuales candidatos no los veamos como en su momento vimos a Don Pepe, al Dr. Calderón Guardia, a Oscar Arias, Rafael Ángel Calderón, José Ma. Figueres, Miguel Ángel Rodríguez y otros posteriores. Una razón que explica eso es que la mayoría de ellos eran mayores que nosotros cuando se postularon y claro, por ese solo hecho, ya nos generaban respeto. Otra, es que no estuvieron tan expuestos a revelar ante nosotros cada uno de sus rasgos (positivos y negativos); hoy podemos verlos mil veces al día en las redes sociales. Y eso los desmitifica. Pero también la cultura en general y la cultura política en particular, ha cambiado mucho y con ello nuestra percepción y valoración de qué podemos esperar de los líderes y gobernantes. Pero nada de esto hace que hoy sea menos importante que ayer, elegir y votar bien.
Dicho eso, en mi caso no solo he sido liberacionista por muchos años, sino que he seguido de cerca la evolución de la economía, la sociedad y la política en nuestro país y en el mundo y hoy creo tener mejores criterios para votar. Más sólidos, más objetivos. Por eso, he descartado a Laura Fernández como opción. Ella ha declarado que el presidente Chaves sería su ministro de la Presidencia y, entre otras cosas que me parecen inconvenientes de tal decisión, él seguiría gobernando y, por tanto, dividiendo y polarizando a Costa Rica, cuando lo que necesitamos es unión y empujar esta carreta que llamamos patria, lo más juntos posible y por el camino correcto, porque desde dentro y desde fuera, se nos presentan desafíos enormes.
De entre los candidatos no continuistas hay varios buenos, incluyendo mujeres. De los 20, algunos, en mi opinión, no llenan los requisitos mínimos de idoneidad y los descarté hace rato.
¿Por qué me he quedado con Álvaro Ramos? Porque sin ser perfecto y sin haber dejado de cometer algunos errores (pequeños, de poca importancia), posee fortalezas indudables: lo encuentro una persona muy sincera y noble. Un hombre sensible, que ha estudiado la realidad nacional con profundidad y método. Posee valores que aprecio enormemente y sus propuestas responden a esos valores. Se ha comprometido a ejecutar y no solo quedarse en la crítica o la reflexión. Su honradez y honestidad son un hecho a la vista de todos. Ha demostrado firmeza, como cuando difirió públicamente del presidente Chaves y prefirió dejar su alto cargo de gobierno, que incumplir un compromiso que él estima sagrado, como sí ocurrió con su entonces jefe, que ha tirado por la borda múltiples compromisos.
Como todo presidente, don Álvaro va a requerir un muy buen equipo de gobierno y confío que en esto será igualmente riguroso y a la vez consciente que también las “habilidades blandas” son esenciales en un buen gobierno. Creo que ha demostrado tener la serenidad y el criterio para poder conformar ese equipo. Ya tiene entre sus filas a varios de ellos, pero deberá explorar más para saber que ha escogido a los mejores.
En resumen, Álvaro Ramos representa un verdadero remozamiento de nuestra política; defiende valores muy importantes, sabe trabajar en equipo y se ha comprometido con un Programa de Gobierno que propone acciones viables y de significativo calado para enfrentar los problemas del país y aprovechar las oportunidades que se presenten y las que se creen desde la sociedad y el gobierno. Por todo eso, votaré por él.
