Las elecciones nacionales de 2026 son de suprema importancia, no solo por nuestras derivas internas, sino que además estos comicios se enmarcan en un contexto global y regional sumamente complejo, polarizante y con nuevos desafíos. Se despertaron varios monstruos que parecían desterrados o al menos dormidos.
Los temas preponderantes en esta campaña electoral han sido la seguridad o falta de ella, la educación y la salud. Desafortunadamente, los serios retrocesos en esas áreas conllevan que otros temas como innovación, tecnología, cultura y ambiente queden rezagados en la discusión. No deja de llamar la atención que el costo de la vida no haya tenido mayor incidencia en esta alicaída campaña.
La mayoría de las 20 candidaturas naufragan en el margen de error, por ejemplo, entre los partidos evangélicos, ninguno se asoma en las encuestas. Los partidos liberales representados por Eli Feinzaig del Partido Liberal Progresista (PLP), Natalia Díaz de Unidos Podemos y José Aguilar del debutante partido Avanza parecieran tener como meta realista alcanzar una curul en la Asamblea Legislativa.
En su debut legislativo (2022-2026), el PLP ha presentado importantes inconsistencias, al punto de que de las seis diputaciones que logró en las pasadas elecciones, solamente mantiene dos de ellas, mientras tanto Unidos Podemos no ha logrado todavía llegar a la Asamblea Legislativa. No obstante, ambos lograron obtener alcaldías y regidurías en las pasadas elecciones municipales.
Los partidos liberales se debaten entre lograr representación legislativa, aunque sea mínima de cara a consolidar o al menos mantener vigentes sus proyectos. Cada uno de esos partidos tiene sus propios matices, Natalia Díaz, exministra de la Presidencia ha apelado al discurso antiinmigrante, magnificándolo como causa de varios problemas nacionales, mientras que ha sido muy tenue en criticar al gobierno actual por su inefectividad en materia de seguridad.
Los partidos de centro enfrentan sus propios retos. Liberación Nacional, el decano de todos los partidos contendientes parece atrapado en sus propias contradicciones. Si bien, su ideología socialdemócrata tiende a la izquierda en algunos temas, de la socialdemocracia al PLN le queda poco o nada, el partido que décadas atrás representó a grupos sociales como el sindicalismo, solidarismo y cooperativismo, fue cediendo hasta alinearse solamente con los intereses económicos.
Liberación enfrenta la posibilidad de quedarse sin llegar a Zapote por cuarta vez consecutiva. No pocos de sus militantes se han movido hacia el Partido Pueblo Soberano, lo que deja entrever las grandes fragmentaciones que enfrentan las tiendas liberacionistas, estas han sido evidentes también en la actual fracción legislativa, donde el diputado Jiménez y la diputada Delgado han estado mas cerca del Chavismo que de la propia bancada liberacionista. Los representantes liberacionistas en las municipalidades también han ido migrando hacia el proyecto político de Rodrigo Chaves.
La gran crisis del PLN llevó una de sus representantes históricas, la expresidenta Chinchilla Miranda a renunciar al partido en julio de 2022, sin olvidar cuestionamientos surgidos desde la Juventud Liberacionista sobre la actual campaña.
El PLN enfrenta la posibilidad de lograr su mínimo histórico de diputaciones, aunque el panorama resulta todavía prematuro, puesto que al menos en las encuestas aparecen con la posibilidad de llegar a la segunda ronda electoral.
La Unidad Social Cristiana del socialcristianismo guarda solo el nombre, lejos de las garantías sociales y aliada de quien mejor le convenga, ha tenido una bancada con fisuras todavía más evidentes que las liberacionistas, la mitad de su fracción ha sido aliada del gobierno de Rodrigo Chaves. En la campaña actual el partido luce bastante desgastado.
El Partido Acción Ciudadana contra muchos pronósticos aparece también con posibilidades de pasar a segunda ronda, esta vez bajo una coalición electoral. El caso del PAC, debería ser objeto de estudio en las ciencias políticas. En 25 años ha tenido una trepidante existencia, en su primera campaña (2002) lograron 14 diputaciones, en el 2006 casi logran la victoria electoral en unas elecciones sumamente parejas, hubo un declive en 2010, luego alcanzó la victoria en 2014 y 2018, pese a que en ambos casos no aparecía ni cerca de los primeros lugares a inicios de enero. Del éxito electoral de esas dos campañas pasaron al fracaso total en 2022 donde no obtuvieron ni una curul.
La candidata Dobles ha hecho una campaña inteligente sorteando una serie de temas incómodos por la gestión de esos dos gobiernos. La meta a inicio de campaña parecía lograr algunas diputaciones, pero de pronto ante un escenario político volátil y en medio de una campaña de pocas opciones atractivas aparecen con posibilidades de meterse a la segunda ronda.
Otros partidos de centro son Esperanza Nacional liderada por Claudio Alpízar y el Partido Centro Democrático y Social liderado por Ana Virginia Calzada. Ambos con pocas opciones de lograr diputaciones, pero que han presentado campañas serias y propositivas.
En las tiendas de la izquierda, el Frente Amplio aparece con opciones de avanzar a segunda ronda, consolidado con 21 años de existencia y cinco fracciones legislativas consecutivas, siendo su actual fracción ejemplo de seriedad, control político, análisis; y coherencia con sus postulados. El gran reto del partido será intentar llegar a segunda ronda; y en caso de no lograrlo, valorar las mejores decisiones para el país de cara a una eventual segunda ronda de otro partido contra el proyecto chavista.
Mas allá de los partidos y sus propios retos, la mayor parte del electorado no tiene militancia partidaria ni afinidad a ningún partido según ya ha indicado la encuesta del CIEP desde hace años.
Según el Índice de Democracia del año 2024 de la Unidad de Inteligencia de la Revista The Economist, Costa Rica ocupa el puesto número 18 a nivel mundial, siendo una de las pocas democracias plenas del mundo, nuestro país junto con Uruguay son los únicos países latinoamericanos que logran posicionarse dentro de esa categoría.
Nuestros retos electorales son vencer al abstencionismo y al menos lograr ir a una segunda ronda. No arriesguemos nuestra democracia, todavía estamos a tiempo de evitar la consolidación del proyecto político populista y autoritario de Rodrigo Chaves y Laura Fernández.
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