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No dejemos que decidan por nosotros 

Empiezo esta reflexión en una nota un poco preocupante. Solamente en 2024, 60 países han perdido libertades y derechos y 45 países están en procesos de autocratización.

No dejemos que el 1 de febrero Costa Rica se vuelva un número más.

Según el TSE, el 44% del padrón electoral para este 1 de febrero tiene entre 18 y 39 años.

Nada está decidido sin nosotros.

Después de vivir casi 4 años fuera de nuestro país, he aprendido a valorar nuestra democracia más de lo nunca me imaginé. Estos números sobre países que “pierden” su democracia se vuelven reales cuando escucho historias de amistades de Venezuela, México o Hungría; personas que no recuerdan ver a su país con otro gobierno u otros que ven como se cae la democracia por la que tanto lucharon sus padres.

Este mensaje es para los jóvenes. Para nosotros estos próximos 4 años significan muchísimo; pueden cambiar el país en el que vamos a vivir, trabajar, y criar familias. No dejemos que esas historias terminen siendo nuestras. No dejemos que decidan sobre nuestro futuro.

Estudiar en Reino Unido y hablar de democracia siempre trae a la conversación el famoso “Brexit” de 2016, cuando los británicos votaron para dejar la Unión Europea. Lo que me marcó de ese caso fue que aproximadamente el 40% de los jóvenes no votó¿Qué pasó? Otros decidieron por ellos.

Entonces, ¿Cómo decidimos nosotros?

A pocos días de las elecciones quiero invitar a los jóvenes a que seamos más optimistas y más críticos; recordemos que somos el 44% del padrón electoral.

Hablemos entre nosotros, conversemos sobre el país que queremos construir.

Más allá de mensajes motivadores, comparto tres consejos que he escuchado estas semanas, especialmente después de que varios amigos me preguntaran cómo escoger a nuestro próximo o próxima líder. No pretendo decirle a nadie por quién votar: solo motivarlos a hacerlo.

  1. No escojamos desde el enojo y la frustración: Así como en nuestra vida personal, decidir desde el rencor o el enojo nos sale caro. Compartamos, debatamos y comentemos con nuestras familias, amigos y sobre todo con personas que tienen una visión de país parecida a la nuestra.
  2. Descartemos con criterios claro. Definamos lo básico que queremos en el futuro del país: queremos vivir en un país que proteja su medio ambiente y a las comunidades vulnerables a él? Queremos que nuestras familias puedan tener atención médica sin tener que endeudarse? o Queremos darle la oportunidad a todos de tener una educación de calidad? Teniendo eso claro se nos hace más fácil la decisión. Tampoco tengamos expectativas altísimas ni creamos en las soluciones mágicas, porque como todo lo bueno en la vida, los resultados toman tiempo.
  3. Busquemos liderazgo que sepa (y quiera) dialogar. Los principales problemas de este país, como seguridad, educación y salud, los tenemos claros. Los problemas grandes no se resuelven en aislamiento. Necesitamos una persona con una visión definida, y un espíritu de diálogo y colaboración con todas las partes de la sociedad; sobre todo con aquellas a las que no les han logrado resolver los problemas.

Si queremos defender una democracia en donde todos tengamos el espacio y el respeto para ser escuchados; se necesita un liderazgo así. Sentémonos a hablar de nuestras preocupaciones, empleo, seguridad, educación, y tomemos decisiones informadas. Las mejores soluciones para esta democracia son las que podemos tomar en conjunto, y sobre todo, no dejemos que decidan por nosotros.