Costa Rica ha experimentado en la última década un cambio profundo en la dinámica electoral. El país, antes dominado por partidos tradicionales, hoy se caracteriza por fragmentación política, votantes indecisos y desconfianza institucional. En este contexto, el marketing político digital deja de ser un complemento moderno para convertirse en un espacio central donde se construye sentido, más que solo se comunica.
Sin embargo, muchas campañas tratan lo digital como un megáfono para mensajes tradicionales: publican afiches, repiten consignas y esperan resultados. El error no es la presencia, sino la ausencia de estrategia. La diferencia entre visibilidad y eficacia estratégica es la que decide si un mensaje impacta o se diluye en el ruido cotidiano de las redes.
Comunicación tradicional vs digital
La comunicación política clásica —mitines, entrevistas y cuñas radiales o televisivas— funcionaba para un votante con arraigo partidario y consumo mediático concentrado. Las redes sociales operan bajo otras reglas: atención fragmentada, consumo emocional y algoritmos que priorizan relevancia inmediata. Replicar un discurso del mitin en Facebook o TikTok suele resultar en rigidez y desinterés; la audiencia digital compite con entretenimiento, indignación y vida cotidiana. La clave no es informar, sino narrar y conectar.
Programa y emoción: un balance estratégico
El votante indeciso costarricense no decide solo por datos ni solo por emociones. Las campañas exitosas traducen programas en narrativa emocionalmente comprensible, vinculando propuestas concretas con problemas cotidianos y ofreciendo una visión de país clara. La emoción no reemplaza al programa: lo hace digerible y memorable. Un mensaje que solo enumera propuestas sin contexto ni conexión emocional corre el riesgo de ser ignorado.
Presencia no es estrategia
Muchos candidatos confunden actividad en redes con estrategia. TikTok, por ejemplo, mal usado como televisión juvenil o simple meme, puede dañar la percepción del candidato. Bien utilizado, sirve para posicionar emocionalmente la figura del político mediante microhistorias que humanizan. Facebook permite segmentar y hablar distinto a públicos específicos. Instagram funciona mejor como vitrina simbólica y YouTube exige narrativas más profundas que un spot breve. No se trata de estar en todas partes, sino de aprovechar cada plataforma según su fuerza comunicativa.
El riesgo de dispersión del mensaje
Demasiadas propuestas o mensajes incoherentes producen ruido y confusión. La estrategia digital efectiva define pocos ejes claros y los repite desde distintos ángulos y formatos, construyendo reconocimiento y confianza. Sin un hilo conductor, cada publicación se convierte en una isla, y el votante no conecta puntos. Una campaña puede perder semanas de esfuerzo si sus mensajes no tienen un marco común que los enlace.
Framework de mensaje político
Un concepto subutilizado en Costa Rica es el framework de mensaje político, que organiza cómo se comunica el diagnóstico del país, la identidad del candidato y la propuesta de futuro. Responde a cuatro preguntas clave: qué está mal, por qué, quién puede corregirlo y hacia dónde se dirige el país. Cada contenido digital debe reflejar este marco; sin él, la campaña se vuelve reactiva, dependiente de coyuntura y vulnerable al desgaste. La consistencia del mensaje no solo fortalece la marca política, sino que facilita la comprensión del electorado.
Sitio web como centro de estrategia digital
El sitio web de un candidato o partido, más que un simple repositorio, puede ser el eje de la estrategia digital. Su rol es integrar los distintos mensajes y contenidos, facilitando que el votante comprenda las propuestas y la narrativa general.
El sitio web debe cumplir con funcionalidades claves que incluyen, Blog o secciones de análisis que amplíen y profundicen propuestas políticas, llamados a la acción no comerciales, sino orientados a participación ciudadana, Centralización del contenido y conexión con las redes sociales y todo esto con métricas que nos orienten sobre el impacto logrado.
Un sitio bien estructurado reduce la dispersión del mensaje y permite que cada interacción digital tenga un propósito estratégico, sin convertirlo en un espacio de promoción comercial.
Diputaciones y coherencia estratégica
Los candidatos a diputados no son solo actores secundarios; bien alineados, pueden traducir la narrativa presidencial a realidades locales, amplificando alcance y credibilidad. Cuando cada candidatura comunica por separado, fragmenta el mensaje nacional; cuando se articulan bajo un framework compartido, fortalecen la estrategia general y permiten que la narrativa llegue con coherencia a distintos territorios.
El marketing político digital en Costa Rica no falla por falta de herramientas, sino por falta de decisiones estratégicas. En un país con votantes indecisos y baja lealtad partidaria, ganar atención no basta: hay que construir sentido. Las campañas que comprendan que el terreno es narrativo, emocional y estratégico —no solo tecnológico— estarán mejor preparadas para conectar con un electorado crítico, informado y escéptico. Aquí, la elección comienza mucho antes de la votación y se decide, sobre todo, en la mente de un votante que duda y que solo responde cuando algo le hace sentido.
Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.



