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Latinoamérica ya no es solo Nearshoring: el talento IT como ventaja estratégica

Durante años, cuando se hablaba de Latinoamérica en el mapa tecnológico global, el término más frecuente era Nearshoring. La región era vista, principalmente, como una alternativa eficiente en costos para externalizar servicios. Hoy, esa lectura resulta incompleta, escaza y, en muchos casos, obsoleta.

Lo que está ocurriendo en América Latina es más profundo: la región se está consolidando como un hub estratégico de talento IT especializado, capaz de aportar conocimiento, experiencia y continuidad a proyectos tecnológicos de alta complejidad, especialmente para mercados como Estados Unidos.

Este cambio no es casual. Es el resultado de una combinación de factores que han madurado de forma ordenada y sostenida: formación técnica, exposición a clientes internacionales, marcos regulatorios más robustos y ecosistemas público-privados que han sabido posicionar el talento como activo país.

En este proceso, Costa Rica ha jugado un papel relevante. Más allá de su estabilidad institucional, el país ha construido una reputación sólida en servicios de alto valor agregado, particularmente en tecnología. Instituciones como Procomer han sido clave para articular esfuerzos entre el sector público y privado, promoviendo la atracción de inversión, el desarrollo de talento y el posicionamiento del país como un socio confiable para servicios tecnológicos especializados.

Este enfoque ha permitido que Costa Rica no solo exporte servicios, sino que forme parte de cadenas de valor tecnológicas más sofisticadas, donde el talento local participa en decisiones críticas, diseño de soluciones y operación continua.

Sin embargo, el verdadero potencial de Latinoamérica no está en un solo país, sino en su capacidad regional. La posibilidad de conformar equipos con talento distribuido en distintos países permite combinar especializaciones, escalar capacidades y responder con agilidad a las necesidades de clientes internacionales.

La cercanía horaria, la afinidad cultural y el dominio del inglés permiten que estos equipos operen como una extensión natural de los equipos internos de los clientes, no como proveedores lejanos. Esto se traduce en mejor comunicación, mayor confianza, mejores resultados y una ejecución más fluida de los proyectos.

Uno de los cambios más relevantes en esta evolución es el paso de la eficiencia operativa al criterio profesional. Hoy, las empresas no buscan únicamente reducir costos; buscan socios tecnológicos capaces de entender su negocio, anticipar riesgos y aportar soluciones sostenibles.

Seguir hablando de Latinoamérica únicamente como Nearshoring es perder de vista una realidad que ya está en marcha. El talento IT regional se ha convertido en una ventaja estratégica, tanto para las empresas que lo desarrollan como para los mercados que confían en él.

Para países como Costa Rica, el desafío ahora no es demostrar capacidad, sino sostener y escalar este posicionamiento, apostando por educación, innovación y colaboración regional. El talento ya está; el siguiente paso es seguir construyendo visión de largo plazo.