El pacto crea una de las mayores zonas comerciales del mundo y refuerza los lazos birregionales en un contexto de tensiones globales.
La Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur firmaron este sábado un acuerdo de libre comercio largamente esperado, que pone fin a más de 25 años de negociaciones complejas y busca fortalecer los vínculos comerciales en un escenario marcado por el aumento del proteccionismo y las tensiones en el comercio internacional.
La ceremonia de firma, celebrada en la capital paraguaya, Asunción, representó una victoria geopolítica para la UE en un contexto de aranceles impulsados por Estados Unidos y de un aumento sostenido de las exportaciones chinas. El acuerdo amplía además la presencia europea en una región rica en recursos naturales, cada vez más disputada por Washington y Pekín.
El pacto también envía una señal política de que Sudamérica mantiene relaciones comerciales y diplomáticas diversificadas, incluso cuando el presidente estadounidense Donald Trump proclama una mayor influencia de su país en el hemisferio occidental.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó durante el acto que la importancia geopolítica de este acuerdo no puede subestimarse, en un momento de renovado escepticismo sobre los beneficios del libre comercio.
"Elegimos el comercio justo en lugar de los aranceles. Elegimos una asociación productiva a largo plazo en lugar del aislamiento", declaró, ante la presencia de los presidentes de Argentina, Uruguay y Paraguay, así como del ministro de Exteriores de Brasil, la mayor economía del bloque sudamericano. "Uniremos fuerzas como nunca antes, porque creemos que esta es la mejor manera de lograr la prosperidad de nuestros pueblos y de nuestros países".
El acuerdo da origen a una de las mayores zonas de libre comercio del mundo. Integra a un mercado de más de 700 millones de consumidores que representa cerca de una cuarta parte del producto interno bruto global. La iniciativa contó con el impulso de los países sudamericanos con fuerte tradición ganadera y de los sectores industriales europeos interesados en abrir nuevos mercados para automóviles y maquinaria.
Pese a la firma, el pacto aún debe superar un último obstáculo: la ratificación por parte del Parlamento Europeo. Durante años, influyentes grupos proteccionistas a ambos lados del Atlántico, en especial agricultores europeos preocupados por una eventual entrada masiva de productos agropecuarios sudamericanos a bajo precio, intentaron frenar el proceso y podrían todavía retrasar su entrada en vigor.
El acuerdo elimina más del 90% de los aranceles sobre bienes y servicios entre ambos mercados, aunque algunas tasas se reducirán de forma progresiva durante un periodo de entre 10 y 15 años. Además, productos agrícolas sensibles, como la carne de res, quedarán sujetos a cuotas estrictas para atender las preocupaciones del sector agrario europeo.
Estas cuotas, junto con cláusulas de salvaguarda y subsidios de la UE para agricultores con dificultades financieras, facilitaron que Italia diera su respaldo al pacto a inicios de este mes. Francia, en cambio, mantiene su oposición al acuerdo.



