Imagen principal del artículo: La confesión del error histórico y la anatomía de una mentira financiera

La confesión del error histórico y la anatomía de una mentira financiera

La historia política de Costa Rica presenció recientemente un momento de rara y dolorosa lucidez. El expresidente Carlos Alvarado, ante la virulencia habitual del ataque populista, lanzó una sentencia que resonará más allá de esta administración: "Si en algo me equivoqué, fue en traerlo a usted al país".

Esta frase no es una simple defensa; es la admisión de una culpa histórica. Es el reconocimiento de que la tecnocracia, desprovista de filtro ético y democrático, se convierte en el "Caballo de Troya" de la institucionalidad. Sin embargo, para comprender la magnitud de este error, debemos analizar la respuesta de Rodrigo Chaves, no desde la pasión, sino desde la evidencia técnica que demuestra por qué se gana, con sobrados méritos, el título de mentiroso.

La mentira financiera: el mito del a "ahorro a cero intereses"

Rodrigo Chaves acusa a Alvarado de haber "guardado" su pensión para cobrarla después, insinuando una astucia financiera maliciosa. Aquí es donde el economista del Banco Mundial miente deliberadamente al pueblo, utilizando su conocimiento técnico para fabricar una realidad paralela.

Vamos al desglose forense de la mentira:

  1. La inexistencia del "guardado": En la Hacienda Pública no existe una "cuenta de ahorros" personal para los expresidentes. Cuando Alvarado renunció a su pensión por cuatro años, ese dinero no se acumuló en ninguna parte. Simplemente, no salió de las arcas del Estado. Decir que se la "guardaron a cero intereses" es una falsedad administrativa. El dinero se quedó en la Caja Única del Estado para uso público.
  2. La omisión dolosa del ahorro estatal: La verdad matemática que Chaves oculta es que la renuncia de Alvarado le generó un ahorro real a los costarricenses de más de 100 millones de colones. Ningún otro exmandatario ha hecho tal concesión. Chaves, conociendo las finanzas públicas, sabe que esto fue un alivio fiscal, pero elige mentir y presentarlo como un acto de avaricia.
  3. La falacia del "costo de oportunidad": El Presidente intenta confundir a la ciudadanía con términos financieros, alegando que Alvarado "perdió intereses". La realidad es que Alvarado renunció totalmente al usufructo de ese dinero durante 48 meses. No fue una inversión diferida; fue una donación de facto a la estabilidad fiscal que Chaves dice defender pero que, en este caso, prefiere tergiversar.

El Error de fondo: la importación del caos

La mentira sobre la pensión es solo el síntoma; la enfermedad fue la decisión de traerlo. Al confesar su error, Alvarado desnuda la ingenuidad de su propia administración: creer que un currículum técnico bastaba para gobernar.

Alvarado trajo al país a un funcionario que entiende los números, pero no los valores de la República. Trajo a un "Zorro" que utiliza la mentira no como un error de cálculo, sino como una herramienta de gobernanza. Chaves sabe que miente cuando habla de la pensión, pero lo hace porque su objetivo no es la verdad, sino la destrucción moral del adversario ante una galería que aplaude el espectáculo sin revisar los datos.

Rodrigo Chaves miente. Y no miente por ignorancia, lo cual sería perdonable en un lego, sino con la malicia del experto que sabe cómo torcer la interpretación de la ley para engañar al ciudadano.

La confesión de Alvarado llega tarde para evitar el daño institucional que vivimos, pero llega justo a tiempo para recordarnos una lección vital de cara a las próximas elecciones: la capacidad técnica sin integridad moral es el peligro más grande para nuestra democracia. El error fue traerlo; el desafío ahora es no permitir que la mentira siga gobernando.