El acuerdo internacional crea por primera vez reglas vinculantes para conservar la biodiversidad en aguas internacionales.
Este viernes 17 de enero de 2026 entró oficialmente en vigor el Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional, conocido como el Tratado de Altamar o Acuerdo BBNJ.
El tratado comenzó a regir 120 días después de que se alcanzaran las 60 ratificaciones requeridas, umbral que se cumplió el 19 de septiembre de 2025. Con su entrada en vigor, se establece por primera vez un marco jurídico internacional legalmente vinculante para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en altamar, es decir, en las zonas del océano ubicadas más allá de las 200 millas náuticas y fuera de la jurisdicción de los Estados.
Hasta ahora, menos del 1 % de estas áreas contaba con algún tipo de protección ambiental.
Según explicó la directora de Fundación MarViva, Katherine Arroyo Arce, la puesta en marcha del tratado representa un cambio estructural en la gobernanza oceánica global:
Por primera vez la comunidad internacional cuenta con herramientas claras y obligatorias para proteger la biodiversidad en la mayor parte del océano, un ecosistema clave para la vida en el planeta y para la regulación del clima”.
Qué cambia con el Tratado de Altamar
La altamar cubre cerca de tres cuartas partes del océano del planeta y concentra aproximadamente el 95 % de su volumen total. En estas zonas se desarrollan procesos fundamentales para la absorción de carbono, la regulación climática y las migraciones de especies como ballenas, tiburones, atunes y tortugas marinas.

Con el nuevo acuerdo, los Estados podrán:
- Crear áreas marinas protegidas en aguas internacionales.
- Exigir evaluaciones de impacto ambiental para actividades humanas en altamar.
- Regular prácticas históricamente poco controladas como la sobrepesca, la pesca ilegal, la contaminación y el ruido submarino.
Además, el tratado establece obligaciones para que los países actualicen su legislación interna, supervisen a empresas y embarcaciones bajo su jurisdicción y fortalezcan sus capacidades técnicas para cumplir con los nuevos estándares internacionales.
Liderazgo regional de Centroamérica
Costa Rica ratificó el Tratado de Altamar en mayo de 2025 y se ubicó entre los primeros países del mundo en hacerlo, contribuyendo a alcanzar el número mínimo de ratificaciones necesarias para su entrada en vigor. El país participó activamente en las negociaciones como parte del Core Latin American Group (CLAM) y actualmente impulsa iniciativas para proteger zonas de alta productividad biológica en altamar, como el Domo Térmico Centroamericano.
Panamá, por su parte, completó su ratificación el 23 de octubre de 2024, convirtiéndose en el primer país centroamericano en formalizar su adhesión al acuerdo. Al igual que Costa Rica, formó parte del grupo negociador latinoamericano que promovió un tratado con altos estándares de protección ambiental.
Colombia también firmó el acuerdo y se encuentra en proceso de ratificación para que el tratado sea legalmente vinculante en su jurisdicción.
Para Arroyo Arce, el reto ahora es trasladar los compromisos internacionales a acciones concretas:
El liderazgo de países como Costa Rica y Panamá demuestra que Centroamérica puede jugar un papel estratégico en la protección de la altamar. El desafío ahora es pasar del compromiso político a la implementación efectiva”.



