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En enero, cuidamos la dieta y el ejercicio… pero ¿qué pasa con nuestros ojos?

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Enero es el mes de los nuevos comienzos.

Tras los excesos de fin de año, muchas personas se enfocan en retomar la dieta, iniciar rutinas de ejercicio y mejorar su bienestar general. Sin embargo, en medio de esos propósitos saludables, suele quedar relegada una parte esencial del cuerpo: los ojos.

La salud visual no debe verse como un tema secundario ni exclusivo de la vejez. Al contrario, es un componente clave del bienestar integral y requiere hábitos preventivos constantes desde los primeros años de vida.

La vista es nuestra ventana al mundo. Gracias a ella trabajamos, estudiamos, leemos, compartimos momentos con quienes amamos y disfrutamos de cada detalle de la vida cotidiana. No obstante, pocas veces nos detenemos a pensar cuánto cuidado y atención le dedicamos a nuestros ojos.

Además, los ojos están expuestos diariamente a pantallas, contaminación, luz artificial, falta de descanso y otros hábitos que, con el tiempo, pueden afectar la visión de forma irreversible. Muchas enfermedades oculares, como el glaucoma o las cataratas, no presentan síntomas en etapas tempranas, por lo que la detección oportuna resulta fundamental.

La posibilidad de perder la visión deja claro lo indispensables que son los ojos en cada etapa de la vida. En muchos casos, las personas solo acuden al especialista cuando ya existe una molestia o una pérdida visual evidente, comparte Meditek.

Proteger la vista

De acuerdo con Meditek, estas son algunas prácticas esenciales para proteger la vista:

  • Visitar al oftalmólogo al menos una vez al año, iniciando desde el primer año de vida.
  • Evitar rascarse o frotarse los ojos, ya que esto puede provocar lesiones o infecciones.
  • Aplicar la Regla 20-20-20, la cual es una técnica para prevenir la fatiga visual digital: cada 20 minutos aparte la vista de la pantalla y mire un objeto a unos 6 metros de distancia durante 20 segundos para relajar los músculos oculares.
  • No tocarse los ojos con las manos sucias y, en caso de usar lentes de contacto, extremar las medidas de higiene durante su manipulación.
  • Las personas adultas mayores deben acudir regularmente al oftalmólogo para descartar o detectar a tiempo problemas como glaucoma y cataratas.

Este inicio de año, además de cuidar lo que comemos y cuánto nos movemos, es un buen momento para reflexionar sobre el amor y la atención que le damos a nuestros ojos. Incluir la salud visual dentro de los propósitos de bienestar puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida presente y futura.