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El efecto “burbuja” es real: salgan a hablar con la gente 

El presidente Rodrigo Chaves Robles ha sumido el quehacer del Ejecutivo en una actividad deplorable, vergonzosa y alarmante para quienes profesamos la democracia liberal.

Hay demasiados asuntos a los que podría hacer referencia para evidenciar las acciones del gobierno de Chaves que son contrarias al progreso social y la democracia. Pero, afortunadamente, esas explicaciones han proliferado en días recientes.

En cambio, quiero recordarles que el efecto “burbuja” es real. Es probable que sus círculos de redes sociales hayan empezado a manifestar cierta desesperanza por el augurio de las encuestas, y por los resultados y las formas de gobernar del chavismo criollo. Las vastas investigaciones del Programa Estado de la Nación hablan de los resultados de este gobierno, y los libros de historia nos advierten de sus formas.

Estar conscientes del efecto burbuja podría hacer toda la diferencia para el futuro de todos. Busquemos hablar con las personas jóvenes, entre los 18-34 años, que viven fuera de Chepe, Alajuela y Heredia, que tienen un nivel bajo de escolaridad; estas personas son el grupo mayoritario entre quienes no han decidido por quién votar, según los resultados de la encuesta del 21 de enero del CIEP.

Salgamos del celular, hablemos con la gente. Averigüemos qué se dice por ahí: en la vida real, en el Uber, en el bus, en el comedor del trabajo, en la fila del super. El 69% de las personas indecisas (32%) dice que decidirá su voto la semana previa a la elección y un 30% dice que el mismo 1 de febrero decidirá por quién votar.

En una coyuntura como la actual, en la que el chavismo ni se despeina al promover la división ni el uso de la violencia real o simbólica, necesitamos reconectarnos con nuestras comunidades y organizarnos.

La pregunta del millón es, si a estas alturas, tenemos chance de evitar el continuismo. Personalmente, mantengo la esperanza. Sampedro decía que las batallas hay que darlas, se ganen o se pierdan, porque darlas dignifica. Y la lucha por la democracia siempre nos dignificará, individual y colectivamente.

Claro que existe la posibilidad de que Laura Fernández gane. Pero, la desesperanza no nos sacará adelante; nuestras convicciones de que una mejor calidad de vida es posible sí. Convirtamos esas convicciones en actos de empatía y esperanza.

Después de todo, no hay algo que atormente más a los líderes autoritarios que la gente que conserva la esperanza y la empatía y está dispuesta a activarlas. Eso nunca nos lo podrán quitar. Salgan a conversar con la gente, salgan a votar.