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El deber cívico de la ciudadanía progresista en el tramo final de la elección nacional

El panorama de cierre del proceso político-electoral en Costa Rica es dramático, en especial para la ciudadanía progresista costarricense. Muchas de nosotras y nosotros estamos convencidos de que en estas elecciones se juegan no solo las bases para la construcción de bienestar material, sino los acuerdos constitucionales fundamentales de la República.

El miércoles 21 de enero, a poco menos de dos semanas del día de elecciones, nos levantamos con una noticia preocupante, a la luz de una de las encuestas más confiables del país: la del CIEP-UCR. Según esta, la candidata oficialista está en el umbral para ganar en primera vuelta (en intención de voto entre personas decididas), con una ventaja relevante en preferencia legislativa también a su favor. La alarma del arco político progresista es comprensible.

Vale notar, sin embargo, que el fenómeno político que estamos viviendo en Costa Rica no está centralmente ocasionado por errores de las campañas de oposición. Se monta sobre una sociología política desarrollada durante décadas y eso no va a cambiar en una campaña electoral.

Dicho esto, me interesa transmitir un mensaje adicional a quienes les preocupa el futuro de la República. La situación es tal que lo que corresponde, el deber cívico fundamental, es la acción política directa.

Hoy no resulta suficiente el análisis desde la academia o desde espacios técnico-profesionales. Este deber tampoco se satisface meramente decidiendo el voto por alguna de las alternativas progresistas a disposición. No importa qué tan complicados sean los cálculos para escoger el voto por alguna de estas alternativas; eso no basta. Para evitar la victoria en primera vuelta del chavismo y/o conformar una oposición importante en la Asamblea Legislativa, lo clave es aumentar el caudal electoral en favor de las fuerzas progresistas.

De nuevo: es tiempo de acción política, en el sentido más tradicional de la expresión. En mi opinión, nuestra práctica cívica debe ser tal que el 2 de febrero amanezcamos con la convicción de que hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos.

¿Qué implica tal cosa? He aquí un listado de acciones políticas concretas disponibles a toda la ciudadanía progresista, independientemente de su partido o inclinación política:

  • Acérquense a espacios partidarios ya. Vayan a volanteos, piquetes y debates. Nadie debería quedarse en la casa. La acción política es pública: salgan a la calle.
  • Incorporen signos externos partidarios a sus casas y autos: banderas y calcomanías. Si pueden, pidan banners para sus casas.
  • Si tienen carro, pongan a disposición su transporte para el día de las elecciones. Ayudemos a movilizar personas a votar.
  • Donen dinero. Nuestra dinámica político-electoral, lamentablemente, se mueve con grandes sumas de dinero. Élites económicas muy poderosas están financiando la campaña chavista. Pero nosotras y nosotros también podemos apoyar desde nuestras capacidades a las campañas y candidaturas que respaldamos. No tengan dudas de que se necesita.
  • Revisen los planes de gobierno y localicen los puntos que encuentran valiosos: publiquen en sus redes sociales análisis y comentarios señalándolos. Siempre etiqueten redes del partido. Destaquen puntos de acuerdo y diferencia con otros planes.
  • Acción política digital: no olviden que las publicaciones en redes se mueven y llegan a más personas si les damos apoyo. Den apoyo a las publicaciones de todas las candidaturas a presidente y a diputación que encuentren valiosas.
  • Hagan conversación uno a uno: llamen o visiten a personas indecisas o desmovilizadas.

Hagan valer estas dos semanas. La patria se nos va en ello.