Imagen principal del artículo: Costa Rica no puede conformarse con menos: el liderazgo se demuestra

Costa Rica no puede conformarse con menos: el liderazgo se demuestra

La encuesta del CIEP no solo refleja números. Refleja el momento político de un país que aún no está convencido y que, con razón, sigue dudando. Un 40% de intención de voto puede parecer una ventaja clara, pero un 32 % de indecisos es la verdadera noticia: Costa Rica todavía espera algo mejor.

Y esa espera no es caprichosa. Es exigencia. Porque cuando una candidatura nace con la mesa servida —con estructura, visibilidad y herencia política— lo mínimo que se espera es esfuerzo, preparación y rendición de cuentas. Sin embargo, lo que hemos observado es una estrategia basada en la comodidad: ausencia de debates, control de escenarios y una narrativa donde “menos es más”.

Menos preguntas.

Menos confrontación.

Menos explicación.

Pero para quien aspira a gobernar, menos nunca puede ser más. El liderazgo no se hereda. Se demuestra. Se demuestra cuando se acepta el debate. Cuando se enfrenta la crítica. Cuando se convence con ideas y no solo con imágenes.

Mientras otros candidatos se exponen, se equivocan, aprenden y defienden sus propuestas ante el país, hay quienes prefieren el aplauso sin contradicción, la gira sin cuestionamientos y la comodidad sin contraste. Eso no es estrategia política: es evasión democrática.

Costa Rica no puede conformarse con eso.

No podemos aceptar que evitar el debate sea presentado como inteligencia política. No podemos normalizar que la preparación sea sustituida por presencia simbólica. No podemos permitir que el poder se administre como herencia y no como responsabilidad.

La encuesta del CIEP también nos dice algo esperanzador: el país todavía puede cambiar el rumbo. Ese 32 % de personas indecisas representa conciencia, análisis y, sobre todo, oportunidad. Son ciudadanos que no quieren votar por inercia, por costumbre ni por conveniencia.

Y tienen razón.

Porque votar no es premiar al que va adelante.

Votar es elegir al que demuestra estar listo.

Costa Rica enfrenta desafíos serios: seguridad, empleo, educación, institucionalidad, confianza. Retos que no se resuelven desde la comodidad, sino desde la preparación, el carácter y la capacidad de confrontar ideas.

Por eso, este no es un llamado partidario. Es un llamado ciudadano.

No nos conformemos con menos.

No entreguemos el futuro por apatía.

No dejemos que otros decidan por nosotros.

Exijamos liderazgo. Exijamos debate. Exijamos preparación.

Costa Rica no necesita figuras cómodas. Necesita líderes valientes. Personas capaces de sostener sus ideas frente a la crítica, de escuchar lo que incomoda y de demostrar que están listas para gobernar más allá de una encuesta.

El país no está pidiendo perfección. Está pidiendo compromiso.

Y ese compromiso se mide en presencia, en argumentos, en transparencia y en respeto por la inteligencia de la ciudadanía.

Porque el liderazgo no se anuncia.

Se construye.

Se defiende.

Se demuestra.

Costa Rica no puede conformarse con menos. Y tampoco debería hacerlo.