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Abren primeros talleres del mundo de costura con cueros de avión y arreglo de bicis en un albergue indígena

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El albergue humanitario de Alto Quetzal busca consolidarse como un modelo pionero a nivel mundial.

En la comunidad de Alto Quetzal, ubicada en la Reserva Indígena Cabécar de Chirripó, se desarrolla una iniciativa sin precedentes a nivel mundial: la creación de los primeros talleres del mundo de costura con cueros reutilizados de asientos de avión y de reparación de bicicletas, integrados a un albergue humanitario.

En este mismo acto de inauguración se realizó además la apertura del tercer albergue humanitario indígena, un proyecto liderado por Coopenae Wink, en alianza estratégica con la Asociación Pro-Red de Albergues Indígenas, el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), la Municipalidad de Turrialba y la empresa San Nicolás.

Este albergue beneficiará a una población aproximada de 10 mil personas indígenas que habitan en comunidades ubicadas en zonas montañosas y de difícil acceso de la Cordillera de Talamanca, en la región de Turrialba, de acuerdo con lo indicado por Israel Segura, líder comunal y quien está frente a los programas de impulso territorial para estos pueblos originarios. Cuentan con dormitorios y camas, cocina, baterías sanitarias y espacios verdes.

Atención humanitaria con enfoque territorial

Los albergues humanitarios indígenas brindan hospedaje, alimentación, ropa y otros servicios de asistencia primordiales a personas y familias que deben salir temporalmente de sus territorios para realizar citas médicas, trámites institucionales, gestiones bancarias, compras en comercios u otras necesidades básicas en el cantón central de Turrialba.

Actualmente, estos espacios atienden cerca de 1.400 personas al año, lo que representa un promedio mensual de entre 100 y 140 personas indígenas, quienes encuentran un lugar seguro donde descansar y cubrir sus necesidades básicas durante sus desplazamientos.

Para muchos de estos pobladores, el acceso a servicios básicos implica caminatas de entre dos y hasta cinco días por senderos montañosos, seguidas de recorridos adicionales de cerca de 50 kilómetros desde donde se ubica el primer albergue humanitario en Alto Quetzal, antes de llegar a hospitales, bancos o instituciones públicas.

Innovación cooperativa con impacto global

Para Gustavo Ulloa, jefe de Sostenibilidad de Coopenae Wink, el proyecto representa una nueva forma de entender la inclusión social y el desarrollo sostenible con la población Cabécar y su cosmovisión.

“En Coopenae Wink creemos que el impacto cooperativo se genera dando capacidades reales en los territorios autóctonos de Costa Rica. Este albergue no solo protege a las personas durante sus desplazamientos, sino que se convierte en el primer laboratorio de habilidades, que impulsa iniciativas productivas únicas en el mundo, que permiten a las comunidades de la zona generar ingresos, fortalecer su autonomía y reducir brechas históricas desde un enfoque de dignidad y derechos humanos”, señaló Ulloa.

Afirmó Ulloa que adicionalmente la cooperativa estará impartiendo cursos de educación financiera acoplados a la visión y relación del dinero con todo su bagaje cultural “no podemos imponer nuestros modelos, debemos aprender cómo lo hacen y dotarlos de más y mejores herramientas para su economía personal y territorial. Ese es parte de nuestro enfoque de impacto cooperativo, con respeto y responsabilidad”.

Uno de los ejes centrales del proyecto es el primer taller de costura, corte y confección con cueros reutilizados de asientos de avión, donados por la aerolínea Southwest, reconocida internacionalmente por sus programas de sostenibilidad y economía circular, que buscan dar una segunda vida a materiales de alta calidad.

La aerolínea que opera desde 1971 ha usado cuero de sus asientos para el programa llamado "Reutilización con un Propósito" desde 2014, donando el cuero para crear empleos y beneficios sociales, reciclando más de 1.4 millones de libras de material que antes se descartaban, lo cual también aligera las aeronaves, mejorando la eficiencia de combustible.

Gracias a esta alianza, seis personas indígenas ya completaron un proceso de capacitación de 40 semanas en el CATIE, donde adquirieron conocimientos técnicos en costura, corte y confección de cuero.

Eliécer Vargas, profesor e investigador del CATIE, destacó el impacto del proceso formativo, “este es un modelo de formación que nace desde el territorio y para el territorio. La idea es que las personas capacitadas produzcan, generen ingresos y posteriormente capaciten a otras personas, creando encadenamientos productivos que eviten desplazamientos prolongados fuera de sus comunidades”, explicó.

El objetivo del taller es iniciar la producción de artículos de talabartería, generar recursos económicos y facilitar la vinculación con entidades y empresas para la comercialización de los productos.

Reparación de bicicletas: empleo y movilidad local

De forma complementaria, el albergue tendrá el primer taller comunitario de reparación de bicicletas del mundo impulsado desde un albergue humanitario indígena.

En alianza con la empresa San Nicolás y con el acompañamiento de expertos de la marca Shimano, ya se graduaron los primeros dos jóvenes indígenas como técnicos en reparación de bicicletas, curso que se desarrolló en la Sucursal de Coopenae en Turrialba durante el mes de diciembre anterior.

Estos jóvenes atenderán las necesidades de movilidad de la comunidad, donde la bicicleta es uno de los principales medios de transporte.

Para Israel Segura, líder de la comunidad de Alto Quetzal, el impacto del proyecto es inmediato, “este albergue y estos talleres significan descanso, trabajo y oportunidades. Hoy los jóvenes pueden capacitarse aquí mismo y atender a su comunidad sin tener que irse lejos y tener que caminar por horas ya que no tienen recursos para pagar transporte, pasar las noches y madrugadas regresando a sus casas dentro de la Reserva. Ahora ellos pueden enseñar a otros y apoyarlos, nosotros lo que queremos son oportunidades, queremos aprender y estamos felices de que haya empresas que nos quieran acompañar en este camino”.

Desarrollo con enfoque de derechos humanos

El distrito de Chirripó registra uno de los Índices de Desarrollo Social más bajos del país, con profundas brechas en acceso a salud, educación, infraestructura y oportunidades productivas.

Según Isaura Cordero Zárate, presidenta de la Asociación Pro-Red de Albergues Indígenas, el proyecto responde a una deuda histórica:

Este proyecto es por el respeto a la dignidad y la inclusión de las personas indígenas, por el respeto a los primeros pobladores de esta tierra. Las comunidades indígenas aportan más de 1.000 millones de colones al comercio de Turrialba cada año, y su contribución debe ser visibilizada y respetada desde una perspectiva de derechos humanos. Ellos merecen espacios, deben ser tomados en cuenta para aprender oficios y generar sus ingresos, no podemos dejarlos en el olvido. No podemos pensar que es solo regalarles las cosas, lo primero que ellos piden es que les enseñamos a realizar diferentes oficios para ejercerlos en sus comunidades".

Con el liderazgo de Coopenae Wink y el trabajo articulado de aliados estratégicos, el albergue humanitario de Alto Quetzal se consolida como un modelo pionero a nivel mundial, que integra atención humanitaria, innovación social, sostenibilidad y autonomía económica para los pueblos indígenas de Costa Rica.


Acerca de Coopenae Wink
Coopenae Wink es una cooperativa financiera costarricense que celebra 60 años de trayectoria, reconocida por su solidez institucional y su impacto cooperativo en la construcción de una sociedad más inclusiva; a lo largo de trayectoria ha impulsado la inclusión financiera, el empoderamiento de las personas y comunidades y la transformación de vidas, mediante el modelo cooperativo y un enfoque de gestión que integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza, promoviendo oportunidades reales, reducción de brechas y desarrollo con sentido humano en Costa Rica.