En primer lugar, es necesario partir de una verdad incómoda para quienes se oponen a Laura Fernández: su decisión de asistir únicamente a cuatro debates fue, estratégicamente, la más inteligente. ¿Por qué? Porque los debates no se ganan, se sobreviven; con suerte, una persona candidata gana, mientras que el resto pierde. Cuando se tiene una ventaja considerable —según distintas encuestas—, resulta poco razonable exponerse innecesariamente. Además, para la base de votantes de doña Laura, su presencia en todos los debates es un factor irrelevante o, en el mejor de los casos, secundario.

En cuanto al formato, el debate organizado por el TSE se desarrolló a lo largo de cuatro días, y las candidaturas fueron distribuidas en cada jornada de acuerdo con el orden que ocupan en la papeleta electoral. El domingo le correspondió participar a Laura junto con otros siete candidatos, de los cuales el más favorecido fue José Aguilar Berrocal, pues la reacción en redes sociales tras el debate le resultó ampliamente positiva.

No obstante, hay un detalle que merece atención. Al menos en redes sociales —donde Laura suele generar reacciones mayoritariamente favorables, especialmente en perfiles de canales como Trivisión u otras páginas—, el patrón de comentarios no varió. Para quienes interactúan en esos espacios, la conclusión fue la misma de siempre: Laura ganó y es la mejor opción. No obstante, estas percepciones provienen únicamente de redes y perfiles que suelen ser mayoritariamente transitados por la base de apoyo de Fernández. En contraste, los perfiles que no son frecuentados por ese electorado reflejan una narrativa diametralmente opuesta: para esos espacios, Laura perdió el debate y representa una opción por la cual nadie debería votar.

En los días uno y dos, las candidaturas que generaron mayor atención fueron Claudia Dobles (Agenda Ciudadana) y David Hernández (Partido de la Clase Trabajadora). En el caso de Dobles, su desempeño parece consolidar un realineamiento electoral, al captar parte del electorado que anteriormente conformaba la base del Partido Liberal Progresista, partido que ha sufrido una erosión significativa de su apoyo y difícilmente logrará recomponerlo en este proceso. Por su parte, el principal logro de Hernández fue ganar visibilidad, un factor clave en contextos de alta fragmentación, especialmente por su impacto en el acceso a la deuda política.

En el cuarto día participaron el resto de los llamados “pesos pesados”; sin embargo, no se generaron momentos tan virales como los del día tres. Quienes mostraron mayor movimiento en el espacio público fueron Juan Carlos Hidalgo y Luis Amador. En contraste, Ariel Robles da la impresión de haber alcanzado ya su techo electoral, mientras que Álvaro Ramos da la impresión de que nunca despegó y pareciese que la “edad dorada” del PLN está llegando a su fin.

Esta es mi conclusión en términos de impacto en el electorado, no de propuestas, pues la valoración programática depende, en última instancia, de la afinidad ideológica de cada votante con las ideas de quienes aspiran a la Presidencia.

  1. Laura Fernández: hoy es casi un hecho que irá a segunda ronda, pero con actuaciones como las del domingo no sé si alcanzará a llevarse la presidencia en primera ronda. ¿Su ventaja? No estará en muchos debates y tiene un gran apoyo consolidado.
  2. Álvaro Ramos: nunca pudo tomar partido en temas cruciales, jornadas de 12 horas es un ejemplo, y así, con las manchas del PLN en su espalda, no pudo despegar. Quizás en otro partido sí, Álvaro, pero ahí era muy complicado.
  3. Claudia Dobles: ha captado la atención de muchos votos progresistas y da la impresión de estar reviviendo un muerto como lo es el PAC.
  4. Ariel Robles: creo que los votos que iba a obtener ya los obtuvo. No sé si puede escalar más, por el contrario, me da la impresión de que se ha estancado.
  5. José Aguilar Berrocal: este fue el primer debate grande y escaló muchísimo. Será interesante ver qué pasará en los siguientes debates y si a la gente le seguirá llamando la atención como lo está haciendo.
  6. Eli Feinzaig: Eli-minado. Perdón, nada en contra, pero creo que no tiene oportunidades reales como sí las tenía en los comicios del 2022.
  7. Luis Amador y Natalia Díaz: creí que los exministros tendrían más impacto en estas elecciones, pero de momento nada.
  8. Fabricio Alvarado: lo noto con miedo porque Laura Fernández le ha arrebatado muchos de sus votantes y creo que se ha replegado para conservar curules.
  9. Juan Carlos Hidalgo: para mí es una bala perdida y no sé qué pasará con él, pero sí creo que algo ganó del debate.
  10. David Hernández: no tiene chances de ganar, pero hizo una actuación digna.
  11. El resto: no quiero ser descortés, pero no creo que tengas chances y tampoco hicieron algo relevante (más allá de ser protagonistas de clips que los dejan muy mal).

En síntesis, el panorama general posterior al debate muestra un cambio puntual: José Aguilar Berrocal emerge como el principal ganador, en buena medida porque participó en la jornada más viral, aquella en la que también estuvo la candidata que encabeza las encuestas. Ariel Robles y Claudia Dobles lograron sobrevivir al debate, mientras que Álvaro Ramos y Laura Fernández resultaron perjudicados en términos de ganar votantes. El resto de las candidaturas, por ahora, no registra efectos relevantes.

Este artículo representa el criterio de quien lo firma. Los artículos de opinión publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de este medio. Delfino.CR es un medio independiente, abierto a la opinión de sus lectores. Si desea publicar en Teclado Abierto, consulte nuestra guía para averiguar cómo hacerlo.