
En estas primeras semanas del 2026 en el país se discute con intensidad sobre empleo, tasas de interés y crecimiento económico, pero pocas veces se detiene a mirar la capacidad real de los hogares para guardar una parte de sus ingresos y construir patrimonio. Guardar dinero no es solo un acto financiero: es la condición que permite a las personas avanzar de etapa en etapa sin depender de endeudamientos que terminan encareciendo la vida.
En sus encuestas de actualidades, publicadas el pasado diciembre, la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica, reveló que solo el 33 % de la población podría utilizar sus ingresos o sus ahorros para enfrentar un gasto urgente de ₡500 000. Esta cifra expone una realidad evidente: la mayoría de los hogares no cuenta con colchones económicos suficientes que los protejan ante imprevistos y cuando no hay reservas, cualquier tropiezo compromete la estabilidad económica del año completo.
Desde nuestra experiencia en Grupo Mutual, acompañando clientes en distintas etapas de su vida, sabemos lo fundamental que es el ahorro para no temerle al futuro. En la juventud que busca independizarse se necesitan reservas para acceder a estudios y vivienda; el trabajador que proyecta su retiro entiende que la tranquilidad de la vejez depende de decisiones presentes; y las pequeñas y medianas empresas requieren capacidad de ahorro para invertir en equipo sin trasladar sus deudas al hogar. En todos los casos, guardar una parte del ingreso es lo que habilita dar el siguiente paso.
El 2026 también estará marcado por la digitalización de los servicios financieros y esa transformación es una oportunidad para replantear la forma de ahorrar con instrumentos que integren metas y plazos claros. En Grupo Mutual, se gestionan cerca de 50 mil Cuentas Multiahorro, que cada día permiten a las familias y personas visualizar y ordenar sus objetivos en un mismo lugar de manera programada.
Conviene mirar el ahorro como una decisión cotidiana que se construye con pasos concretos. El primer movimiento es reconocer el tamaño del propio bolsillo. Elaborar un presupuesto realista permite a las personas evaluar cuánto pueden empezar a ahorrar mensualmente sin poner en riesgo sus gastos esenciales. Anotar ingresos, alquiler, transporte y deudas revela con claridad dónde se está fugando el dinero.
Además, es necesario ponerles reloj a las metas. Convertir la matrícula universitaria, la prima de una vivienda o la inversión de la pyme familiar en planes con cuotas y plazos determinados cambia la relación con el futuro. También resulta clave revisar el uso de la tarjeta y del crédito rápido. Financiar gastos cotidianos con tasas altas se come cualquier intento de guardar y perpetúa ciclos de endeudamiento que frenan las oportunidades.
Finalmente, la digitalización ofrece la posibilidad de automatizar depósitos y separar el ahorro del gasto. Usar la tecnología a favor del presupuesto permite administrar el dinero con mayor constancia.
Este 2026 el ahorro es posible cuando se construye sobre educación financiera sencilla, disciplina presupuestaria y mensajes claros que se entiendan en cualquier medio nacional.
Escrito por: Rebeca Fernández, Ejecutiva de Educación Financiera del Conglomerado Financiero Grupo Mutual



