
La firma advierte que el principal obstáculo para ejecutar la estrategia no suele estar en la planificación, sino en la cultura organizacional y en cómo las personas toman decisiones en el día a día.
Más del 70% de las transformaciones empresariales fracasan no por errores técnicos o de planificación, sino por factores culturales invisibles dentro de las organizaciones. Así lo advierte Savia Studio, firma especializada en transformación organizacional, a partir de su trabajo con empresas familiares, pymes y organizaciones de alta complejidad en Costa Rica.
Según la consultora, cuando una estrategia no se ejecuta como se esperaba, la causa rara vez está en su diseño. El punto crítico suele ser la cultura interna: el conjunto de normas, creencias y comportamientos que define cómo las personas piensan, deciden y actúan cuando no hay supervisión directa.
“La cultura no es un discurso ni un conjunto de valores colgados en la pared. Es el verdadero sistema operativo de la estrategia”, explicó Felly Salas, directora fundadora de Savia Studio.
Un problema ampliamente documentado
La advertencia coincide con estudios publicados por Harvard Business Review, que estiman que entre el 70% y el 80% de las iniciativas estratégicas y de transformación organizacional fracasan principalmente por razones humanas y culturales, y no por fallas técnicas.
Para Savia Studio, este fenómeno se vuelve especialmente relevante en contextos de alta incertidumbre económica, presión por resultados y cambios acelerados, donde las organizaciones intentan transformarse sin preparar el terreno cultural necesario para sostener esos cambios.
¿Qué hace funcional a una cultura organizacional?
De acuerdo con la firma, una cultura organizacional diseñada y gestionada de forma consciente cumple al menos cinco funciones clave:
- Es estratégica, porque traduce la visión en criterios claros para la acción cotidiana.
- Es integradora, al alinear esfuerzos sin depender de burocracia excesiva.
- Es cohesiva, al generar sentido de pertenencia y compromiso colectivo.
- Es innovadora, al crear seguridad psicológica para aprender y experimentar.
- Es adaptable, evitando el estancamiento del “siempre se ha hecho así”.
“El equilibrio es fundamental. Una cultura fuerte sin adaptabilidad se convierte en rigidez; una cultura flexible sin propósito se diluye”, señaló Salas.
Liderazgo y cultura: una relación inseparable
Uno de los dilemas recurrentes en las organizaciones, según Savia Studio, es que las personas suelen ser evaluadas por su desempeño individual, mientras que los resultados dependen del funcionamiento del sistema completo. En ese punto, liderazgo y cultura se vuelven inseparables.
“El liderazgo consciente no busca obediencia, sino compromiso interno. Se trata de crear normas culturales que orienten decisiones incluso cuando nadie está mirando”, destacan desde la firma.
Este enfoque integra estrategia, liderazgo, bienestar y análisis de datos bajo una premisa clara: gestionar cultura no es trabajar lo “blando”, sino diseñar la infraestructura humana que hace posible el desempeño y la ejecución.
“En contextos de alta complejidad e incertidumbre, la cultura es lo que permite que una organización se mueva con coherencia. La estrategia define el rumbo, pero la cultura decide si realmente llegamos”, concluyó Salas.
