
Essity evidencia que el dolor, la falta de insumos y la ausencia de políticas limitan el desempeño diario.
La salud menstrual continúa siendo un tema relegado en los entornos laborales y educativos de Costa Rica, a pesar de su impacto directo en el bienestar y la productividad. Un análisis realizado por Essity, compañía líder en higiene y salud, evidencia que los síntomas menstruales, la falta de información y el limitado acceso a productos de gestión menstrual siguen generando barreras que afectan el rendimiento de mujeres y personas menstruantes en el país.
El estudio, basado en una muestra de 631 personas menstruantes, revela que el 55% experimenta dolores moderados, fuertes o incapacitantes durante la menstruación, incluyendo cólicos, hinchazón abdominal, dolor de espalda y sensibilidad en los senos. Estas molestias influyen directamente en el desempeño: el 48% reporta una disminución de su productividad laboral y el 44% señala que no contar con productos menstruales adecuados afecta aún más su rendimiento.
El impacto también se refleja en los centros educativos. El 39% de las personas encuestadas ha faltado a clases por no tener productos menstruales, y un 35% indica haber tenido dificultades para concentrarse o rendir debido a síntomas físicos o emocionales.
A pesar de esta realidad, el acceso institucional sigue siendo limitado: siete de cada diez personas menstruantes no reciben productos para la gestión menstrual para comprar productos menstruales.
Más allá del impacto físico, la percepción cultural también influye. El 68% evita hacer deporte, el 27% ha dejado de asistir al trabajo o universidad y el 62% de las personas sexualmente activas suspende sus relaciones por incomodidad o temor a mancharse. La falta de productos adecuados genera miedo o vergüenza en el 62% de las personas menstruantes, y un 44% ha tenido que improvisar con papel higiénico o ropa vieja ante la falta de insumos.
Pese a ello, el estudio evidencia un claro respaldo social para avanzar:
- 92% considera que el acceso gratuito a productos menstruales debe ser un derecho.
- 85% apoya una licencia menstrual remunerada en casos de síntomas agudos.
- 89% ve necesaria la aprobación de políticas o leyes que regulen la gestión menstrual en los espacios de trabajo.
“La salud menstrual es parte integral del bienestar. Cuando las empresas y centros educativos incorporan este tema en sus políticas, están generando ambientes más equitativos, saludables y productivos. Este estudio confirma que aún existe una brecha importante, pero también una gran oportunidad para que el sector privado lidere iniciativas que normalicen la conversación y garanticen condiciones justas para las personas menstruantes”, afirmó Alejandra Pulido, directora de Comunicación Corporativa de Essity México y Centroamérica.
Essity reitera su compromiso con promover la equidad menstrual y fomentar espacios laborales donde la salud sea abordada desde la empatía, la evidencia y el acceso a productos que permitan a todas las personas desempeñarse con bienestar y dignidad.
