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Programa de la ONU en la Zona Norte deja 7000 personas beneficiadas

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Se instalaron mecanismos de gobernanza, se crearon sistemas de monitoreo pioneros sobre prevención de la violencia, cohesión y convivencia en Upala y Los Chiles.

Naciones Unidas en Costa Rica presentó los resultados del “Programa Conjunto para el Fortalecimiento de la Convivencia Pacífica, la Integración y la Gobernanza Local en la Zona Norte”, una iniciativa que durante su implementación alcanzó a más de 7.000 personas en Upala y Los Chiles, fortaleció a 40 instituciones y mejoró las capacidades comunitarias para la gestión de conflictos y la integración social.

El Programa Conjunto fue ejecutado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en estrecha colaboración con el Ministerio de Seguridad Pública, el Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN) y actores locales.

El programa impulsó más de 500 actividades en 40 comunidades, llegando a 7.009 personas, de las cuales 4.837 fueron mujeres, quienes participaron activamente en procesos de formación, prevención y liderazgo. Se generaron 15 mecanismos sostenibles de gobernanza, entre ellos el primer convenio de cooperación para la Mesa Territorial de Migración y Movilidad Humana de los cuatro cantones, consolidándose como un hito para la gobernanza multinivel de región.

Además, las campañas de sensibilización alcanzaron a más de 295.000 personas, causando un impacto en la erradicación de los discursos de odio y la xenofobia contra la población en movilidad humana.

Asimismo, el programa acompañó la creación y actualización de siete instrumentos de política pública, incluyendo Planes de Desarrollo Humano Local, políticas de movilidad humana, planes cantonales de seguridad y planes de gobernanza comunitaria de sostenibilidad.

Estas acciones permitieron fortalecer la toma de decisiones, mejorar la coordinación institucional y avanzar hacia un desarrollo local basado en derechos, con mecanismos de gobernanza participativa y procesos que promueven la inclusión y la participación activa de las comunidades.

La creación de once obras de infraestructura (incluyendo el Centro Comunitario de Paz y Diálogo en Santa Fe y la revitalización del embarcadero en Los Chiles Centro) ha generado espacios seguros que facilitan el encuentro, el diálogo y la participación de personas nacionales, refugiadas y migrantes, contribuyendo a desescalar tensiones, promover la construcción de comunidad y consolidar procesos de toma de decisiones más inclusivas, donde todas las voces cuentan por igual.

La seguridad humana fue un componente central. Se creó el Sistema de Monitoreo y Detección de Riesgos (SIMODER), junto con 86 indicadores comunitarios, dos protocolos municipales y dos plataformas ciudadanas, que permiten anticipar y responder a riesgos de manera más efectiva.

La implementación de la metodología de Policía de Proximidad y el fortalecimiento de la Academia Nacional de Policía consolidaron un modelo de seguridad más cercano a las comunidades.

En materia de prevención de violencias, se elaboraron cuatro planes comunitarios, beneficiando a 591 mujeres que fortalecieron su autonomía y sus capacidades. Las Oficinas Municipales de la Mujer (OFIM) elevaron su capacidad técnica en un 89,7%, consolidando su rol como actor clave en la atención y prevención de la violencia.

Uno de los aportes innovadores más significativos fue la implementación de Casa Club Viajera, el primer espacio de cuido móvil integrado a un Programa Conjunto. Este mecanismo garantizó la participación plena de las personas cuidadoras, permitiendo que niñas, niños y juventudes contaran con un entorno seguro, recreativo y protegido mientras sus familias asistían a talleres, formaciones y actividades comunitarias.

El liderazgo local también tuvo un papel esencial: 470 personas, incluyendo juventudes y liderazgos comunitarios, participaron en procesos de formación en diálogo y convivencia; el 91% mejoró sus conocimientos. Este proceso derivó en 11 acuerdos comunitarios y 11 proyectos locales que fortalecieron espacios públicos, rutas seguras y entornos de encuentro y cohesión.

“Los resultados presentados hoy reflejan un impacto profundo y duradero en la Zona Norte: instituciones más preparadas, comunidades más cohesionadas y miles de personas que hoy cuentan con mejores herramientas para prevenir la violencia y construir convivencia. Este Programa demuestra que, cuando se trabaja junto a los territorios, el cambio no solo es posible, sino sostenible”, señaló la coordinadora residente de Naciones Unidas en Costa Rica, Allegra Baiocchi.

Una iniciativa construida desde y para los territorios

Su enfoque interinstitucional y participativo permitió que cada comunidad aportara su experiencia y visión, construyendo soluciones adaptadas a su realidad. Este modelo de intervención reforzó la cohesión social y promovió la integración entre población local, migrante y refugiada.

El impacto alcanzado demuestra que el territorio puede avanzar hacia mayor cohesión, resiliencia y seguridad, especialmente en zonas fronterizas donde convergen múltiples dinámicas sociales y económicas.

Naciones Unidas reafirma su compromiso de seguir acompañando a los gobiernos locales, instituciones y comunidades en el fortalecimiento de la convivencia pacífica y la construcción de territorios más inclusivos y seguros.