Entre tantas malas noticias, quería escribir sobre una persona excepcional que nos dejó el mes pasado: la Dra. Jane Goodall, quien falleció el 1 de octubre del presente año, y de quien heredamos un legado de pensamiento positivo sobre las acciones que el ser humano debe de tomar a mediano y largo plazo, si desea conservar la vida en el planeta Tierra.

Jane Goodall fue una primatóloga y activista ambiental que vivió hasta los 91 años, y aunque desde muy joven comenzó su trabajo con chimpancés, pronto se dio cuenta que, para salvar a estos primates y otras especies del planeta, incluido el ser humano, era necesario un cambio de actitud hacia el uso de los recursos naturales, con énfasis en aliviar la pobreza en el planeta.

Quienes hemos trabajado durante el desarrollo de la vida en el estudio y protección de los recursos naturales, admiramos a la Dra. Goodall por sus posiciones sobre el cambio climático y la conservación de la biodiversidad. Ella afirmaba que los humanos hemos antepuesto el desarrollo económico a la conservación del ambiente, que al final es lo que determina la vida del planeta.

En sus frecuentes entrevistas hablaba de la gran cantidad de evidencias de cómo el cambio climático nos afecta, incluyendo la frecuencia e intensidad de los huracanes, las inundaciones, las sequías, etc. Hablaba de cómo la gente está anteponiendo el desarrollo de sus propios intereses económicos al desarrollo de las futuras generaciones, utilizando los recursos a un ritmo mayor al que se pueden regenerar. Menciono todo esto como un homenaje a un ser humano excepcional, pero también como un llamado de atención a lo que ha venido sucediendo en nuestro país en los últimos años.

Costa Rica ha hecho un esfuerzo enorme en la conservación de los recursos naturales desde los años 70, con la creación de las áreas silvestres protegidas. Nos distinguimos, a nivel mundial, por ese esfuerzo de regenerar el bosque que habíamos destruido, y nos volvimos un ejemplo para el mundo con nuestros esfuerzos de conservación. Nuestro país también tuvo visionarios de la conservación, entre los que menciono a don Álvaro Ugalde y a don Mario Boza, creadores del Sistema de Parques Nacionales en Costa Rica.

Desgraciadamente esta visión se ha perdido y lo que en otros años fue nuestro estandarte de lucha, hoy parece un distintivo de abandono, pues prevalecen acciones cortoplacistas de desarrollo; acogimos la doble moral en conservación: de ser un país verde dispuesto a desterrar el uso de la minería a cielo abierto y la extracción de hidrocarburos, pasamos a ser uno que ahora ve esas actividades como opciones de desarrollo, en clara contradicción con nuestra tendencia de los últimos 50 años. Con enorme tristeza, presenciamos un enorme retroceso en el campo la conservación de la biodiversidad y de otros que hicieron de Costa Rica un ejemplo para el mundo.

La Dra. Goodall decía que somos criaturas con un gran intelecto, pero con poca inteligencia, pues las criaturas inteligentes no destruyen su única casa. Y eso, precisamente, es lo que estamos haciendo al sentirnos dueños del planeta y de su destino. irrespetar a otros seres con los que compartimos este espacio vital y limitado que llamamos Planeta Azul.

El planeta y nuestro país debemos volver los ojos al uso sostenible de los recursos naturales. Algunas veces quienes trabajamos de cerca en la biodiversidad y vemos los cambios negativos que se dan en nuestros ecosistemas, nos sentimos frustrados y desalentados. Sin embargo, la Dra. Goodall decía que debemos tener esperanza y luchar hasta el final por mantener y restaurar nuestro espacio de vida; ojalá tengamos tiempo de hacerlo, por el bien de las nuevas generaciones de este planeta. Honor y reconocimiento a un enorme ser humano: Dra. Jane Goodall.

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