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Expertos coinciden en que el futuro de la formación universitaria depende de una IA regulada y ética

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La IA puede ser una aliada en el mejoramiento de los procesos educativos y en la potencialización de habilidades, pero requiere controles en su uso basados en el nivel de riesgo.

Durante el V Simposio Internacional en Simulación de Negocios e Innovación Educativa, organizado este 27 y 28 de noviembre por la Universidad Hispanoamericana (UH), la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y CompanyGame, especialistas coincidieron en que la Inteligencia Artificial está acelerando un cambio profundo en la educación superior, lo que demanda planificación, regulaciones éticas y una mayor transparencia para proteger la formación integral del futuro profesional.

Para el Dr. Enrique Alfonso Sánchez, catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), España, la Inteligencia Artificial (IA) es posiblemente el mayor descubrimiento que va a tener aplicaciones en la educación en los últimos 2.000 años, lo que requiere un análisis de los riesgos sobre su uso. Por tal motivo, es necesario entender los procesos que lleva a cabo la IA para dimensionar su transparencia y calidad del contenido:

Es necesario analizar varios puntos, como su transparencia y la calidad del contenido. Algoritmos opacos o cerrados de contenido no declarado tienen un riesgo alto; es decir, si estamos utilizando herramientas sobre las cuales no conocemos, es muy probable que estemos en peligro de estar utilizando cosas incontroladas. Los algoritmos son neutros y resistentes a errores. En principio están diseñados para ser instrumentos útiles. No son instrumentos malignos, sino todo lo contrario; están hechos para hacer cosas que nos van a venir muy bien a todos”.

Esta problemática se suma a que la IA afecta la docencia, la evaluación de los estudiantes y la calidad de la educación, lo que obliga a nuevas perspectivas.

Bajo este escenario, el Dr. Wilfrido Giraldo, de la Universidad San Martín de Porres del Perú, evalúa que en este cambio influyen otros factores, como las demandas del mercado. Precisamente, siete de cada diez empleadores buscan profesionales con pensamiento crítico y capacidad tecnológica. “Para este cambio debemos analizar el tipo de metodología y liderazgo en el proceso para el desarrollo de competencias y habilidades del futuro profesional”.

Esta demanda es más evidente cuando el uso de la IA se ha duplicado. Pese a este cambio, la Dra. Nory Pinela, vicerrectora académica de la Universidad Tecnológica ECOTEC de Ecuador, considera que la IA ha llegado para potencializar el desempeño de los nuevos profesionales. “Lo que debemos tener claro es cuáles competencias no va a reemplazar la IA, como el pensamiento crítico, la capacidad de resolución de problemas y la creatividad. Para garantizar esa formación es necesaria la responsabilidad, fomentar valores y ética”.

El cambio del aula tradicional al estudiante autónomo

Por su parte, el Licdo. Luis Vargas, director de la Escuela de Administración de Negocios con énfasis en Gerencia de la UH considera que la acelerada irrupción de la inteligencia artificial en la vida cotidiana ha obligado a los sistemas educativos a replantear sus fundamentos.

El paradigma clásico, basado en la transmisión unidireccional de información, ya no responde a las necesidades de una generación de estudiantes menos social, más digital y expuesta a un volumen de datos sin precedentes.

“La transformación es profunda: hoy la prioridad es formar personas capaces de pensar críticamente, adaptarse al cambio y aprender de manera autónoma. La creatividad, la flexibilidad cognitiva y la capacidad de argumentación pasan a ser competencias centrales para desarrollarse en un entorno globalizado y laboralmente exigente”, indicó Vargas.

En este escenario, el rol del docente también cambia. De transmisor de contenidos, se convierte en diseñador de experiencias, curador de recursos, mentor de habilidades y facilitador del aprendizaje. El desafío implica desaprender metodologías rígidas, incorporar la IA como aliada y sostener criterios éticos que garanticen la integridad académica. La preocupación por la ética digital —desde la autenticidad de los trabajos hasta la protección de datos— ya es un eje crítico en el debate pedagógico.

Lejos de ser una moda, la integración de la IA es una fuerza estructural que redefine la educación. Implica valentía para desaprender, visión para guiar el cambio y ética para construir un sistema tan diverso y flexible como los estudiantes a los que busca servir.

El simposio continuará este viernes con el análisis de los desafíos y tendencias educativas y profesionales, explorando oportunidades, innovaciones y estrategias para anticipar cambios, entre otros. El evento se transmite por el Facebook Live de la UH.