Imagen principal del artículo: Nutricionistas alertan que 70% de los adultos y uno de cada tres adolescentes en Costa Rica tienen exceso de peso

Nutricionistas alertan que 70% de los adultos y uno de cada tres adolescentes en Costa Rica tienen exceso de peso

En colaboración con:
Colaboración con agencia

El Colegio de Profesionales en Nutrición hace un llamado urgente a fortalecer la educación alimentaria y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.

El Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) lanzó una alerta sobre el impacto que tienen las enfermedades no transmisibles (ENT) en Costa Rica, con la obesidad como uno de sus principales detonantes.

La institución advierte que estas condiciones no solo comprometen la salud y la calidad de vida de miles de personas, sino que también representan una pesada carga económica para las familias y para el sistema nacional de salud.

De acuerdo con el Ministerio de Salud (Sistema de Cuentas de Salud, 2018), las ENT son las enfermedades que generan el mayor gasto en el país, alcanzando un 45,67% del gasto total en salud.

Solo en atención curativa, el gasto ascendió a ₡592.954,71 millones, mientras que la atención preventiva apenas recibió ₡654,05 millones, lo que equivale al 0,11% del consumo destinado a salud.

La vocera del CPN y docente de la UCR, Giselle Zúñiga, explicó:

Estamos invirtiendo casi todo en curar, pero casi nada en prevenir, cuando la evidencia demuestra que la prevención es la estrategia más costo–efectiva”.

La experta recordó que en Costa Rica la obesidad avanza a ritmos preocupantes. Cerca del 70,7% de los adultos presentan exceso de peso, y en adolescentes la prevalencia subió de 16,9% en 1996 a 30,9% en 2018, según datos del Ministerio de Salud. Zúñiga agregó:

Hoy prácticamente 1 de cada 3 adolescentes costarricenses vive con sobrepeso u obesidad, lo que aumenta drásticamente el riesgo de padecer diabetes, hipertensión, colesterol alto y complicaciones ortopédicas desde edades tempranas”.

Pero la problemática inicia mucho antes. En niños preescolares, la prevalencia de exceso de peso pasó de 8,5% en 1996 a 9,7% en 2019, y en escolares alcanzó el 34% en 2016.

Estos datos confirman que los costarricenses presentan exceso de peso desde edades tempranas, lo que incrementa la probabilidad de obesidad en la adultez.

El exceso de peso infantil y adolescente tiene consecuencias inmediatas: resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, alteraciones en el perfil de lípidos, dolor articular, problemas respiratorios durante el sueño, hígado graso y mayor riesgo de depresión y bullying.

En escolares con obesidad, incluso, se adelanta la pubertad y en las niñas la menstruación ocurre a edades más tempranas, según advierten los datos de Inciensa.

El problema no se limita a lo físico. El exceso de peso en la adolescencia se asocia también con baja autoestima, ansiedad social y depresión, afectando el desarrollo integral de la niñez y la juventud.

El CPN subraya que los entornos actuales son cada vez más obosogénicos, caracterizados por el alto consumo de ultraprocesados y bebidas azucaradas. UNICEF ha advertido que en algunos países estos productos representan hasta el 50% de la ingesta calórica de niños y adolescentes.

La vocera añadió:

No podemos normalizar que las bebidas azucaradas o los alimentos ultraprocesados estén presentes en todos los tiempos de comida. Es urgente volver a una alimentación basada en productos frescos, locales y naturales”.

Además de la carga en salud, las ENT perpetúan desigualdades sociales. La OPS ha señalado que estas enfermedades impactan de manera más fuerte a las poblaciones vulnerables, afectando sus ingresos, limitando su productividad y reduciendo su esperanza de vida.

Ante este panorama, el CPN hace un llamado a las autoridades y a la sociedad en general a fortalecer las políticas públicas de prevención, regular con mayor firmeza la publicidad y el etiquetado frontal de advertencia en alimentos y bebidas, reforzar la educación nutricional en escuelas y colegios y promover entornos alimentarios saludables en comunidades, centros de trabajo y comercios.

Estas acciones deben asumirse de manera conjunta y sostenida, entendiendo que la prevención no solo salva vidas, sino que también representa un ahorro millonario para el sistema de salud y para las familias costarricenses.

Zúñiga concluyó:

La obesidad y las ENT no son problemas aislados, son una amenaza seria para el presente y futuro del país. Desde el Colegio de Profesionales en Nutrición reiteramos que la prevención es la única estrategia sostenible: invertir en una buena alimentación hoy significa ahorrar millones en tratamientos mañana”.