
De acuerdo con la organización, el país enfrenta crecientes desafíos en materia de seguridad alimentaria, salud pública y sostenibilidad ambiental, que solo pueden ser atendidos mediante un manejo responsable y consciente de los insumos agrícolas.
La Alianza para la Sostenibilidad Agrícola (ASA) hizo un llamado a las autoridades, productores y sociedad civil para priorizar la educación y capacitación en el uso seguro de agroquímicos, al tiempo que subrayó la importancia de involucrar a las comunidades y fomentar la vigilancia ciudadana como pilares fundamentales de una agricultura sostenible.
“La capacitación continua a agricultores, técnicos y comunidades es esencial para reducir riesgos de intoxicación, proteger las fuentes de agua y mantener la competitividad del sector agrícola costarricense. La sostenibilidad no se logra con prohibiciones aisladas, sino con educación y corresponsabilidad social”, señaló Jorge Cartín, director de la ASA.
Cartín insistió en que los procesos de formación deben estar acompañados de herramientas prácticas: programas de buenas prácticas agrícolas, manejo integrado de plagas, uso de equipos de protección personal y protocolos claros de almacenamiento y disposición final de productos.
La organización recalcó, además, que la participación comunitaria en la política agroquímica es indispensable para garantizar transparencia, confianza y corresponsabilidad. La vigilancia ciudadana —con datos accesibles sobre uso, riesgos y alternativas— fortalece tanto a las comunidades rurales como a las instituciones encargadas de la fiscalización.
“Una agricultura sostenible es posible si todos los actores participan activamente: el Estado, el productor y la comunidad. ASA seguirá trabajando como puente entre sectores para impulsar una agenda basada en ciencia, transparencia y respeto por la vida humana y el ambiente”, agregó Cartín
