
En la actualidad, la agricultura enfrenta un doble desafío: producir alimentos de calidad suficientes para una población creciente y hacerlo de manera sostenible, protegiendo los recursos naturales que son la base de nuestra producción. En este escenario, la agricultura de precisión surge como una herramienta fundamental para alcanzar ese equilibrio.
Lejos de plantear la sustitución o el rechazo de los agroquímicos, esta tecnología, nos permite utilizarlos de una manera más eficiente, inteligente y responsable. Ambas herramientas, unidas, se potencian y abren una nueva etapa de oportunidades para el sector agrícola.
Esta práctica, apoyada en drones, sensores, imágenes satelitales y análisis de datos, permite conocer con exactitud las necesidades del cultivo. Esto se traduce en la capacidad de aplicar el insumo correcto, en la dosis adecuada y en el momento oportuno.
En el caso de los agroquímicos, este enfoque representa un cambio significativo: pasamos de aplicaciones generalizadas y homogéneas a intervenciones específicas, localizadas y proporcionales a la condición real del cultivo y del suelo. Con ello, logramos reducir desperdicios, minimizar impactos ambientales y optimizar la inversión del agricultor.
Cuando se habla de agroquímicos, la discusión suele centrarse en extremos: o bien se les percibe como indispensables o bien se estigmatizan sin reconocer su papel en la seguridad alimentaria. Sin embargo, la clave está en el uso responsable.
La agricultura de precisión contribuye a ese uso responsable, ya que permite que cada litro o kilo de producto aplicado cumpla su función de manera más eficaz. Esto no solo protege el cultivo y asegura la calidad de la cosecha, sino que también incrementa la rentabilidad, al evitar gastos innecesarios en aplicaciones mal dirigidas o repetitivas.
La integración entre agroquímicos y agricultura de precisión no es una contradicción, es una alianza estratégica. La ciencia y la tecnología están ahí para ayudarnos a producir más con menos, cuidando el ambiente y fortaleciendo la competitividad del agricultor costarricense.
En Costa Rica tenemos el talento, el conocimiento y la voluntad para avanzar hacia esa visión. Apostar por la agricultura de precisión aplicada al uso de agroquímicos no es solo una oportunidad, es una necesidad urgente para seguir garantizando alimentos, desarrollo y sostenibilidad.
Escrito por Jorge Cartín, director de la Alianza para la Sostenibilidad Agrícola
