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Pequeños cambios diarios como subir gradas, alzar las bolsas del súper, mejoran la fuerza y la flexibilidad y pueden ayudar a mejorar su calidad de vida.

La alimentación saludable, la actividad física y un buen descanso son pilares fundamentales para prevenir el sobrepeso, la obesidad y gozar de una mejor calidad de vida.

Según el Análisis del panorama para la situación del sobrepeso y la obesidad en niños, niñas y adolescentes en Costa Rica de la Unicef del 2023, el 31,7% de la población de 5 a 19 años tienen sobrepeso y obesidad, y los patrones que se ven en la actualidad tienden al alza.

Los expertos coinciden en que la solución está en los pequeños cambios diarios: alimentarse mejor, moverse más y descansar adecuadamente, por eso invitan al público a reflexionar sobre sus hábitos, hacer ajustes a tiempo y buscar apoyo profesional cuando lo requieran.

Los especialistas en nutrición, educación física y promoción de la salud de COOPESALUD Desamparados 2 comparten consejos prácticos para que los niños. jóvenes, adultos y adultos mayores puedan cuidar su salud día a día.

La nutricionista Joyce Cordero recuerda que la alimentación saludable es aquella que sea suficiente para llenar los requerimientos nutricionales de una persona, que contenga de todos los grupos alimenticios y que sea variada. Por lo tanto, comer balanceado es elegir las porciones adecuadas, sin descartar alimentos:

  • Divida el plato: una cuarta parte de harinas, otra cuarta parte de proteínas y la mitad de frutas y vegetales.
  • Prefiera preparaciones bajas en grasa y evite los excesos de azúcar y sal.
  • No se “salte” comidas ni pique todo el día: mantenga horarios estables.
  • Elija meriendas nutritivas: frutas, yogurt, tortilla con queso o galletas con aguacate, en lugar de panes, repostería, y snacks procesados.
  • No olvide el agua: es mejor opción que bebidas azucaradas o refrescos artificiales. Ayuda a hidratarse y controlar el apetito.
  • Consuma dos frutas al día y vegetales dos veces al día, en el almuerzo y la cena. Previene el estreñimiento.
  • Concéntrese en la comida, no lo haga viendo tele, trabajando o revisando el celular.

Cordero destacó:

Comer saludable desde la niñez hasta la adultez mayor ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, problemas de colesterol, triglicéridos, presión arterial y otros males relacionados con la obesidad”.

Actividad física: moverse todos los días

El profesional en educación física del Área de Desamparados 2, administrada por COOPESALUD, Kermy Mora explicó que la diferencia entre actividad física y ejercicio radica en que en este último interviene un profesional en movimiento humano que planifica el trabajo tomando en cuenta factores como la edad, estado de salud y condición física de cada persona. Sin embargo, cualquier forma de movimiento suma beneficios y para que logre hacerlo regularmente, escoja algo que le guste y no lo que esté de moda.

Niños y adolescentes: Deben al menos hacer una hora diaria de actividad física aeróbica de intensidad moderada-vigorosa.

Adultos: Hacer al menos 30 minutos al día de actividad física aeróbica de intensidad moderada, preferiblemente supervisado por un profesional.

Los pequeños cambios cuentan: subir escaleras en vez de usar el ascensor, bajarse antes del bus y caminar, hacer jardinería o jugar en familia, pueden contribuir a mejorar la realización de actividades cotidianas.

Mora señaló:

Realizar actividad física garantiza que podamos llegar a tener beneficios como fortalecer el corazón, mejorar la resistencia aeróbica y muscular, ayudar al control de peso y también protege la salud mental. Entre más temprano se empiece, mayores serán los beneficios, pero nunca es tarde para iniciar”.

Buen descanso: clave para la salud física y mental

La promotora de salud Tatiana Navarro enfatizó la importancia de la higiene del sueño, es decir, los hábitos que favorecen un descanso reparador:

  • Mantenga horarios regulares para acostarse y levantarse.
  • Cree rutinas relajantes antes de dormir: tomar un baño, escuchar música suave o practicarse un masaje.
  • Cuide el ambiente: temperatura adecuada, poca luz y mínimo ruido.
  • Evitar cenas abundantes y con alimentos irritantes o estimulantes como café o bebidas energéticas.
  • Reduzca el uso de celular y pantallas antes de dormir, ya que afectan el ciclo del sueño.
  • No se lleve el trabajo para la cama, enfóquese en pensamientos agradables.
  • No haga actividad física antes de dormir, elija horas de la mañana para ello. Porque aunque su cuerpo esté cansado, su cerebro queda muy alerta.

“Dormir bien permite recuperarnos, bajar los niveles de estrés y tener energía suficiente para las actividades diarias”, agregó Navarro.