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Costa Rica genera más de 4.000 toneladas de residuos sólidos al día, de las cuales más del 80% termina en rellenos sanitarios, según datos del Ministerio de Salud. Muchos de estos sitios ya operan cerca de su capacidad o enfrentan retos para mantenerse activos, lo que plantea un panorama desafiante no solo a nivel ambiental, sino también social y económico.

El país cuenta con una base normativa sólida, como la Ley No. 8839 para la Gestión Integral de Residuos. No obstante, el verdadero desafío está en dinamizar su implementación mediante el trabajo articulado de comunidades, empresas, gobiernos locales y ciudadanía. Avanzar hacia una economía circular —donde los residuos se incorporen de forma productiva y sostenible— es una vía clave para lograrlo.

Una de las formas en que esta transformación puede materializarse es a través del coprocesamiento, una tecnología que permite aprovechar residuos previamente clasificados como insumo para otros procesos productivos. En la industria cementera, por ejemplo, se incorporaron como fuente de energía más de 72 mil toneladas durante 2024 en la planta de Holcim Costa Rica en Cartago. Este proceso reduce el uso de combustibles fósiles, disminuye la huella de carbono de las operaciones industriales y contribuye a disminuir la disposición final en rellenos sanitarios.

El potencial de la economía circular también se fortalece desde lo local. En comunidades de Cartago como Cocorí, Lourdes, Agua Caliente y Villas del Sol, impulsamos junto a líderes comunales, voluntarios, recicladores y aliados como ReciclArte y los Guías y Scouts de Costa Rica, el programa Apuntados al Ambiente. Solo en 2024, esta iniciativa permitió recuperar más de 40 mil kilogramos de materiales reciclables y coprocesables.

Estas experiencias demuestran que es posible generar soluciones concretas cuando se trabaja de manera conjunta. Transformar los residuos en insumos útiles no solo protege el ambiente, sino que también fortalece capacidades locales, crea valor compartido y promueve una cultura ambiental activa y participativa.

Costa Rica tiene organizaciones y personas dispuestas a encadenar esfuerzos, impulsar alianzas y acelerar la transición hacia un modelo de desarrollo más resiliente, inclusivo y regenerativo. Apostar por la economía circular no es únicamente una estrategia ambiental; es una visión de país que apuesta por el bienestar de las personas y la sostenibilidad del planeta.

Este artículo fue escrito por Wilkie Mora, gerente general de Geocycle Costa Rica.