La extensión es la acción sustantiva diferenciadora de la universidad pública y se ve permeada por las variables sociales, económicas, políticas, culturales y ambientales propias de los contextos en que está inmersa la educación superior. En los últimos años ha sufrido una fuerte evolución: pasó del asistencialismo a la extensión crítica. En sus primeros años tenía un enfoque vertical, centrado en la oferta de servicios gratuitos a la sociedad, pero carecía de diálogo con las comunidades, de cuestionamientos sobre las causas estructurales de la desigualdad y de la participación de personas actoras no académicas en la construcción del conocimiento. Más recientemente, la extensión crítica se ha posicionado como un espacio para generar saberes situados, defender derechos y luchar contra las desigualdades estructurales.
Hoy, el reto es integrar las mejores prácticas de los distintos enfoques para desarrollar una universidad más comprometida con su entorno, a partir de la conformación de equipos de trabajo con personas académicas de diversas disciplinas, representantes de comunidades locales, organizaciones sociales y gubernamentales y especialistas en las áreas técnicas. Así se promueven relaciones horizontales que brinden igual valoración al conocimiento académico y al comunitario en procura de soluciones más realistas y adaptadas a las necesidades locales.
El trabajo en extensión requiere gran capacidad de gestión y resolución de problemas, dados los desafíos logísticos, administrativos y de financiamiento que afrontan los proyectos de esta índole. Por ende, deben asegurar que el perfil del extensionista combine habilidades técnicas, sociales, éticas y de comunicación para actuar con sensibilidad cultural y respeto a los derechos humanos y a la diversidad ambiental, así como reconocer los saberes tradicionales y experiencias locales en la construcción de soluciones efectivas y sostenibles.
Asimismo, se debe analizar si las acciones implementadas generan los cambios esperados en las comunidades y si cumplen con los objetivos planteados. La evaluación del impacto de la extensión permite medir resultados e identificar oportunidades de mejora para futuros proyectos, optimizar recursos y asegurar que se generen verdaderas transformaciones en la sociedad. Para medir este impacto es importante que la comunidad participe, que tenga voz y exprese su percepción sobre los cambios generados.
No menos importante en este proceso es sistematizar las experiencias que se generen para replicarlas, con los ajustes correspondientes, en otras comunidades, o bien, escalarlas en el ámbito regional o nacional.
Otro cambio significativo de la extensión sería integrarla en los planes de estudio; es decir, incluirla dentro del plan de estudios o currículo, de modo que ya no sea una actividad opcional o extracurricular, sino un componente propio de la enseñanza universitaria, que fomenta la articulación entre la teoría y la práctica, el aprendizaje basado en la realidad y la formación de ciudadanos comprometidos con el desarrollo social. De esta manera, el aprendizaje se vuelve más significativo, relevante y práctico, pues el estudiantado aplica los conocimientos adquiridos en el aula en situaciones reales, a la vez que adquiere nuevos conocimientos y saberes cuando se enfrenta al mundo real y participa en procesos de co-creación con la comunidad.
La internacionalización es otro desafío. Lo que se busca es expandir las sus acciones a nivel global y acceder a la colaboración entre universidades y comunidades de distintos países con problemáticas comunes. Este proceso implica movilidad de personas académicas y estudiantes en proyectos globales, la colaboración interuniversitaria en iniciativas de impacto social, la socialización de buenas prácticas y la vinculación con organismos internacionales y ONG.
La internacionalización de la extensión beneficia a las comunidades e impacta la formación de los estudiantes, quienes al participar en proyectos internacionales desarrollan conciencia global y sensibilidad intercultural. En un mundo cada vez más interconectado, la extensión universitaria deben proyectarse hacia un horizonte internacional donde el conocimiento y la solidaridad sean los motores del cambio.
