Somos un país de fútbol, la mayoría de habitantes de Costa Rica al menos una vez en la vida hemos pateado una bola o jugado una “mejenga”, en las escuelas cuando vamos a educación física, la mayor parte del tiempo, es a jugar fútbol, y este hermoso deporte nos ha brindado grandes alegrías y como país en ocasiones nos hace olvidar nuestros problemas y retos, aunque sea por un rato.
Al culminar las Olimpiadas y con las grandes alegrías que nos han dado nuestros atletas, es imposible no reconocer que en Costa Rica hay talento mucho más allá del fútbol, y que resulta necesario brindar apoyo a las diferentes disciplinas por el bien que esto puede generar al país.
El deporte a esos niveles pone a Costa Rica en la mira, nos expone como país y eso genera turismo e inversión en nuestra tierra. Una atleta como Brisa Hennessy y como lo fueron unos años atrás Carlos Muñoz y Kenneth Tencio, a los que miles de personas observan, incrementan el interés y la visitación de turistas a nuestro país.
Dicho eso, de ninguna manera quiero decir que el país debe restar importancia o recursos al fútbol, debe tomarse en cuenta que vivir del fútbol resulta mucho más accesible que vivir de un deporte individual como el surf, el BMX o el tenis. Lo que sí resulta inevitable es pedirle a nuestras autoridades mayor inversión en el deporte. A nivel cantonal y en todos los barrios, nuestras autoridades deben velar porque existan espacios para practicar múltiples deportes y no solo plazas de fútbol.
El deporte no sólo sirve para generar atletas profesionales y que estos vayan a los Juegos Olímpicos, el deporte sirve como tratamiento a la ansiedad y a la depresión, pero también sirve como escape a las pandillas y al mundo de la droga que tan fuertemente amenaza hoy a nuestra juventud. Individual o en equipo, practicar deporte te lleva a conocer gente y esto genera un sentido de pertenencia y de acompañamiento que funciona como motor para alejar a niños y jóvenes de las calles.
Es hora de valorar nuestros talentos presentes y futuros, es momento de que el deporte forme parte del presupuesto costarricense de forma importante, para mediante ello, cambiar vidas.
