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A las puertas de “las municipales”

El próximo 4 de febrero del 2024, el país está llamado a las urnas para las elecciones municipales, donde se elegirán más de 6 mil autoridades; considerando Alcaldías, Vicealcaldías, Intendencias, Viceintendencias, Regidurías (propietarias y suplentes), Sindicalías (propietarias y suplentes) y Concejalías (también propietarias y suplentes).

Estas elecciones de autoridades locales, que datan del año 1951, momento en el cual se realizaban de manera anual. Desde entonces, se han realizado una serie de reformas normativas, las cuales nos llevan a las que conocemos actualmente.

Una de las reformas más importantes, surge con la creación del Código Municipal en el año 1998, cuando se define la elección de autoridades locales de manera directa y separada de las elecciones nacionales. De este modo, las primeras elecciones de autoridades locales a través del sufragio, se celebraron en el año 2002; igual que las nacionales a excepción de su realización en el mes de diciembre. Esta dinámica continuó hasta el año 2009, momento en que se realizó una reforma en el Código Electoral, la cual indica, que las elecciones municipales se realicen a medio periodo de las elecciones nacionales, de manera que el periodo de gobierno tenga una diferencia de dos años entre el gobierno nacional y el gobierno local. Las primeras realizadas de esta forma, se llevaron a cabo en febrero del año 2016.

A modo de recuento histórico y de manera gráfica, se muestra el recorrido de las elecciones municipales en Costa Rica:

Fuente: Elaboración propia con base en Fernández (2018) y Alfaro (2019).

Las elecciones municipales entonces, como ejercicio democrático tienen un origen de larga data, pero la realización de estas reformas ha representado retos tanto logísticos como normativos en aras de fortalecer la participación en las urnas. En este sentido, la separación de las elecciones municipales de las nacionales, no solo en mes, sino que sean a medio periodo, se podría decir ha influido en el comportamiento del abstencionismo.

De acuerdo con Fernández (2018), para el año 2002 el abstencionismo fue de un 77,2%, en el 2006 un porcentaje de 76,2% y en el año 2010, un 72,1%. Para los años 2016 y 2020, el abstencionismo fue de un 64,6% y 63,7% respectivamente, según estadísticas del Tribunal Supremo de Elecciones.

Con este panorama, se puede observar la tendencia a la baja en cada una de las elecciones municipales realizadas mediante voto directo.

Otro aspecto a tomar en cuenta como variante en la dinámica de estas elecciones locales, es la creación de nuevos cantones en el país. Para las últimas elecciones municipales celebradas en el año 2020, Costa Rica contaba con 82 cantones, siendo Río Cuarto, el de más reciente creación. Actualmente, el país cuenta con 84, los más recientes conformados corresponden a Monteverde y Puerto Jiménez, ambos de la provincia de Puntarenas.

Sin duda estos cambios representan retos a nivel logístico en la celebración de las siguientes elecciones, así como cambios importantes a nivel territorial y en la gestión de bienes y servicios a cargo de los nuevos gobiernos locales.

La elección de autoridades municipales, más allá de un ejercicio democrático, representan un compromiso con la localidad donde residimos y la elección de aquellas personas que conocen de primera mano, la realidad cantonal y distrital para atender las necesidades y problemáticas ciudadanas, también lo es.

84 cantones del país elegirán nuevas autoridades locales en febrero del 2024, el rumbo del desarrollo local y la disminución de las brechas territoriales estarán en manos de las personas que salgan electas. La cita será el próximo 4 de febrero, de aquí a entonces, la tarea es informarnos.